La Coctelera

Mamporrero

La única verdad irrefutable es que no hay verdades irrefutables.

Categoría: Saco

Sotanas y sotanas

Lo siento, no puedo dejar de poner aquí otra columna de Manolo Saco, ese gran periodista que ahora escribe en el nuevo diario, Público, y que no sé cómo se las arregla, el cabrón, pero siempre me pilla los temas y me los deja que sería una insolencia hablar de ellos después de que lo haya hecho él. No se puede decir nada más, ni mejor.

En este caso, hace un paralelismoentre los monjes budistas, los curas birmanos de sotana color azafrán y nuestros propios curas, de sotana negra. Unos, los de azafrán, dan la cara, y la vida, por los oprimidos. Los otros sólo mueven sus negras sotanas, que esconden sus orondas panzas de parásitos glotones y vividores, para apoyar a los golpistas, opresores y a la derecha más berraca. Si yo fuera uno de estos últimos, de los de la sotana negra, aunque sólo fuera por verguenza torera, si supieran lo que es eso, colgaba los hábitos después de leer este artículo en un diario:


Sotanas color azafrán y sotanas negras como sus pecados

El Papa Ratzinger suscitó en su día las iras de los budistas por aventurar públicamente que el budismo no era una verdadera religión (“de algún modo es una espiritualidad erótica”). Yo tampoco sé si es una religión al uso, con sus dioses, ángeles y demonios, pero al menos el Dalai Lama, con su mensaje amable (¿erótico?), no anda por el mundo asustando con castigos divinos.

En la Birmania hoy llamada Myanmar, sus seguidores espirituales han alzado su voz contra la dictadura militar, a la que no le importa practicar el tiro al blanco contra sus ciudadanos con tal de mantenerse en el poder. Curas de sotana azafrán a los que el pueblo admira y mira como su única esperanza de salvación. De salvación aquí, en su tierra miserable.

Cuando en España se sublevó el franquito contra la legalidad republicana, los curas, éstos nuestros de siniestra sotana negra, como sus propios pecados, lo que alzaron no fue su voz sino el palio, un dosel de rico paño llevado en volandas por cuatro porteadores babeantes, para acoger bajo su manto protector al indigno dictador militar, perjuro y asesino.

El alineamiento político de las iglesias está íntimamente sujeto a su estatus en la sociedad. La católica, la que comenzó siendo la religión de salvación de los desposeídos, cuando se convirtió en oficial con el emperador Constantino abandonó el Evangelio (“es más difícil que un rico entre en el reino de los cielos…”) para trasladar sus promesas de felicidad para después de la muerte. Cínicamente, el paso por este Valle de lágrimas era apenas el pasaporte al premio eterno.

El Islam, convertido en norma civil en las dictaduras por cuyas venas corre el petróleo, ofrece unas expectativas de Paraíso que ofenden la inteligencia a cambio de mantener sumisa y de rodillas, cinco veces al día, a la población que desgobiernan.
Vidas paralelas. En Myanmar, los monjes budistas, los curas de sotana azafrán, han entregado sus creencias a una religión de liberación de los oprimidos. Y entre rezo y rezo toman la calle y exponen sus vidas por una existencia mejor en la Tierra. Quizá porque saben que los otros mundos prometidos están en este.

Si no le ponen bombas es que ha cedido

El artículo que sigue es de Manolo Saco, de su blog en el diario 20Minutos. La fotografía con la que lo ilustro, ese tonto de baba, es el Jefe de la Oposición y candidato a gobernarnos a todos por el Partido Popular:

"Ayer fue uno de esos días en que me hubiese gustado no ser periodista, no tener que haber estado pegado por obligación al televisor y la radio y tener que soportar tanta dosis de grosería y bilis política, ni tener un blog en el que contarlo. Mi mujer dedicó la tarde al cine, tan ricamente, arremolinada en el sillón, ajena al espectáculo bochornoso de los pujaltitos del PP en el Congreso de los Diputados, insultando chulescamente desde sus escaños, como pandilleros de barrio, interrumpiendo el discurso del presidente del gobierno, enardecidos por su jefe, Mariano Rajoy, quien pronunció su apocalipsis más crispante, más grosera y más golpista de toda su carrera política (¡y mira que tenía alto el listón!). Mi mujer me hizo una visita al despacho, entre peli y peli, me apartó el casco de la oreja derecha, y me preguntó si había habido algún atentado u otra desgracia. “¿Te has visto las ojeras?”

Mi mujer venía de su Arcadia y no se había enterado de que el jefe de la oposición, el presidente de un partido democrático, acababa de acusar a su presidente del gobierno de connivencia con los terroristas y de acordar con ellos pactos secretos: “Si usted no cumple sus compromisos, le pondrán bombas, y si no se las ponen, es que ha cedido”. Leedlo otra vez, con calma. Sí, ha dicho lo que parece que ha dicho, pero la fiscalía no puede en este caso actuar de oficio porque al parecer el ciudadano Mariano Rajoy está facultado por nueve millones de votantes para, entre otras cosas, utilizar su escaño para cometer el delito de calumnia y, de paso, extender por todo el país la baba de la desazón y la sospecha, pues necesita que todos nosotros le acompañemos en esa amargura y rabia que arrastra desde el 14 M.

Es lo que tienen los salvadores, que primero te amargan la vida para así tener una excusa con la que poder salvarte. Es una herencia directa de aquella España cutre de mi niñez en que la clerigalla nos quería a todos sumidos en un “valle de lágrimas”, elevando a virtud el sentimiento de culpa de todos sus fieles e infieles, prohibiendo todo placer que no tuviera como fin último el traer al mundo hijos al servicio del Señor. La técnica curil del valle de lágrimas la tienen ya incorporada a sus genes y la aplican con técnicas modernas para matar las ilusiones de todo un pueblo, para que les ayudemos a sobrellevar su tristeza, pues la ilusión colectiva de un futuro en paz es para ellos un sinvivir.

Cada vez que abre la boca Mariano Rajoy es para darnos un disgusto, para contarnos una tristeza, una profecía desgraciada, la recurrente mentira de que viene el lobo. Es de esos cenizos que cuando les das los buenos días te contestan: ¡pues anda que tú!... Comparte con los partidos de extrema derecha europeos ese porte, esa afectación del que soporta sobre sus hombros el peso de la salvación de la humanidad, trabajo a dedicación completa que no le permite ni una alegría, ni una palabra amable, ni una sonrisa, ni una palmadita en la espalda a los españoles que todos los días nos ponemos a temblar antes de que abra la boca en el telediario para regañarnos, para avisarnos de que las malas compañías a las que votamos están rompiendo España y llenándola de negritos que se van a comer el pan de nuestros hijos.

Les aplico a ellos la misma filosofía que a su dios. Aunque existiese, me negaría a acompañarlo, por triste, por injusto, por vengativo, por el peaje de sufrimiento que nos quiere hacer pagar para gozar de su mierda de paraíso. El camino al paraíso de Mariano Rajoy es igual de tenebroso, empedrado de falsedades de las que ha tomado buena cuenta la Hemeroteca Nacional, de cuentos de miedo, de ruedas de molino que hay que tragar en cada estación antes de que nos salve en las próximas elecciones.

Lo que sí hay que romper de una vez es la creencia de que una oposición así puede ser algún día una compañera de viaje en un futuro consenso. Zapatero se hartó inútilmente, a pesar de los desprecios recibidos, de tender la mano a Rajoy para invitarle a un futuro pacto contra el terrorismo, ampliado a todos los partidos. Fue un espectáculo lamentable, la imagen de un presidente del gobierno noqueado todavía por la bomba, una imagen que más parece de desorientación que de talante, pues el talante educado se lee siempre como debilidad ante el abuso de la chulería de un matón.

Se acabó. Zapatero no puede continuar mendigando a esa oposición un consenso que no desea, una oposición que ha hecho precisamente de la lucha antiterrorista el eje de la batalla por el poder. Porque contra todo lo que dicen los agoreros, si difícil parece alcanzar la paz con ETA sin el consenso con el Partido Popular, lo que es seguro es que con semejante socio jamás se alcanzará la paz, una paz insoportable para los profetas del desastre porque sería leída por la ciudadanía como un éxito del gobierno socialista. “Conmigo no cuente”, le ha dicho Rajoy. Más claro, imposible.

Pues eso, no contemos con ellos."

Menuda acémila¡¡

Meditación para hoy: un médico del Hospital público madrileño Gregorio Marañón ha pasado visita a Fidel Castro. La noticia médica del día es que Castro no tiene un cáncer, como se pensaba en un principio, sino una enfermedad no muy grave que acabó complicándose (“un proceso benigno que ha tenido una serie de complicaciones”).


(La Espe analizando unos terrenos a recalificar para sí misma, o algún conmilitón, mientras piensa en la próxima mamarrachada que dirá.)

La noticia política es la reacción de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que no es más Aznar porque no entrena. Ahora, como dice Llamazares, se cuelga la medalla de que un médico, ya no español sino de Madrid (¡Madrí!), cuya sanidad pública lleva camino de desmantelar si gobierna unos pocos años más, como denuncian los sindicatos, que un médico, digo, del Gregorio Marañón haya acudido a salvar la vida “del dictador Castro”.

Aprovechando la jugada, le ha enviado un cañonazo a la línea de flotación de lo que el régimen de Castro considera su buque insignia, su máximo logro revolucionario, compadre: la sanidad pública cubana. Se pregunta Esperanza “que ocurrirá con el resto de los ciudadanos de la isla, con el resto de los cubanos y especialmente, con los presos políticos” cuando “el primero de los cubanos (...) está enfermo y tiene que pedir ayuda a la Sanidad madrileña”.

Aparte de una ignorante, porque a quien pidió ayuda no es a la rimbombante Sanidad madrileña sino a un médico concreto, con nombre y apellidos, llamado José Carlos García Sabrido, muy cercano sentimentalmente a la isla, a la que ha viajado con frecuencia... además es una insensata teniendo en cuenta que todavía está caliente el cadáver de su correligionaria Loyola de Palacio ¡que acudió a Houston a tratarse el cáncer del que acabó muriendo! Como si en España no hubiese especialistas en tratamiento del cáncer.

¿Os imagináis al presidente Bush preguntándose “que ocurrirá con el resto de los ciudadanos de España, con el resto de los españoles y especialmente, con los presos de ETA” cuando “una amiga de mi querido Aznar (...) está enferma y tiene que pedir ayuda a la Sanidad norteamericana?”. Lo dicho, si nace hombre nace Aznar, la pobre.

(El texto es de Manolo Saco en 20Minutos)

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Promesas electorales "esperanzadoras".

Yo también lanzo la pregunta que hacía hoy Manolo Saco en su blog de 20Minutos:

"Meditación para hoy: Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, aseguró en su campaña electoral que si no reducía a 30 días las listas de espera en la Sanidad pública dimitiría de su cargo. Ayer, su Consejero de Sanidad reconoció que no sólo no habían reducido el tiempo de espera, como habían asegurado hace meses, sino que la han aumentado a 42 días. ¿Vosotros qué creéis, dimitirá o no dimitirá? Bueno, no seáis tramposos, porque la respuesta es fácil. Cambio la pregunta: ¿Qué razones creéis que dará para justificar que no tiene por qué dimitir? A ver, listitos, ahí os quiero ver. "

No sé Manolo...Hummmmm¡¡. A ver que piense....Dirá que ella se iría porque no tiene apego al poder (jajaja), pero que no puede dejar al ciudadano madrileño sin su imprescindible presencia, que luego se hacen votantes socialistas o asesinos en serie, que la chusma es muy influenciable.....O que..¡¡¡LA CULPA ES DE ZAPATERO¡¡, socorrido discurso que le sirve lo mismo para un roto que para un descosido.
Pues aún se cree la petarda ese cuento que andan contando sus apologetas de que tiene capacidad y valía, que además está muy bien colocada por si falla Rajoy, para ser la próxima candidata a la Presidencia de España por el PP. ¡¡Te cagas¡¡