La Coctelera

Mamporrero

La única verdad irrefutable es que no hay verdades irrefutables.

¡Pero, che!

La trama

Jorge Luis Borges

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío!. Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! ...

Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.

FIN

3 comentarios

  1. Solo se que me gusta Borges. Así que grácias...

  2. Está bien, pero tengo en mi posesión un libro que por cierto, debo devolver, de Borges, y qué quieres que te diga.....

    Pero está bien. Un beso.

  3. José Antonio

    Missde, claro que te gusta Borges, muchacha...Tú eres sensible y culta...Te tiene que gustar...

    Quimillo, sólo he puesto este pequeño relato de Borges porque me ha hecho gracia el resumen porteño del "Tú también, Bruto, hijo mío".....En el sur de Buenos Aires, eso sería "Pero...che".....No sé, aquí sería algo así como "Cómo le haces eso al papa, hijoputa"....Como ves, el porteño tiene más capacidad de resumen, jaja¡¡

    Besos a ambos los dos...

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