
Dédalo, era un artesano ateniense muy hábil y que gozaba de una gran reputación, aunque parece que no era la mejor persona del mundo, nadie es perfecto, y que entre otras cosas contruía laberintos por encargo, además de inventar toda suerte de artilugios y maravillas de la técnica, de la de entonces, cosa que le granjeó, puta envidia, no pocas antipatías, entre ellas la de su propio rey,
Minos, que lo encerró junto a su hijo
Ícaro o en una torre aislada (aquí hay distintas versiones), o en el propio laberinto que Minos le había encargado a Dédalo para encerrar al
Minotauro. (Otro día hablamos del Minotauro, que este también tiene su miga mitológica).
El caso es que Dédalo y su hijo Ícaro estaban atrapados en aquel laberinto de aquella isla que Minos controlaba por tierra y por mar con mano de hierro, lo que dejaba, aún no había control aéreo, el cielo como única salida posible para la fuga.
Siendo Dédalo tan hábil y tan listo, al observar a las aves volar por encima de sus cabezas pronto se le ocurrió que con las plumas que se le caían a las propias aves y que él fué recogiendo con paciencia mitológica, y la cera de las abejas del lugar, la solución estaba en fabricar unas alas, pegando las plumas con la cera, con las que intentar salir volando de su prisión.
Y lo hizo. Dédalo es el patrón, o debería serlo, de los locuelos que vuelan en parapente o similares, pues no tardó en fabricarse dos pares de alas que, después de las pertinentes pruebas, pronto estuvieron listas para emprender la huída volando, no sin advertir muy en serio a su hijo que no debía volar muy alto porque la cera se podría derretir, ni demasiado bajo, no fueran a mojársele las alas. Imagino que también le diría, aunque eso no consta en la mitología, que no hiciera como las groseras gaviotas y mirara muy bien de no salpicarle en pleno vuelo con sus cagaditas.
Y remontaron el vuelo.
A Ícaro, putos chiquillos alocados de mierda que se creen tan listos, enseguida se le olvidaron los consejos paternos y, con el subidón de poder volar y tal, se puso a hacer "picaos" en barrena, acrobacias y, sobretodo, y eso fué lo que le perdió al sentirse tan libre y tan guay, creyendo que podía con todo, comenzó a subir y a subir con la vana intención de alcanzar, de conquistar el sol, sin recordar que su equipación no estaba preparada para tan altos vuelos.....
No es difícil imaginarse las consecuencias de la locura. La cera se derritió por el calor, con lo que todas las plumas se le cayeron muy pronto, a consecuencia de lo cual, y ante la aterrorizada mirada de Dédalo, el chico se precipitó al mar.....
Post Scriptum y Moraleja.-
La Mitología dice que Ícaro desapareció en las procelosas aguas marinas pero, fantasía por fantasía, yo quiero creer que lo recogieron unos nobles pescadores, siempre hay gente noble por ahí, y le enseñaron que, y esta es la moraleja didáctica que yo hago de esta historia, cada cual que haga la suya, están muy bien los jóvenes desafíos vitales, parece que es inevitable la juvenil inconsciencia, pero Ícaro, todos los "ícaros" que en el mundo son o han sido, deberían saber tomar nota de los peligros que desafían y que los padres, las madres, conocen, no porque sean más listos, ni siquiera por ser más hábiles, habrá de todo, si no porque ellos también fueron jóvenes, también se sintieron fuertes como para desafiar inconscientemente al mismísimo sol, solo que, disfrutándolo igual, supieron volar a la altura debida y sin cometer excesivas imprudencias, lo que les convierte automáticamente en unos magníficos maestros de vuelo.
El modesto autor de este artículo, aunque menos "manitas" que el artesano ateniense, no deja de ser un poco Dédalo que en día fué un poco Ícaro, no está diciendo que no ha de haber desafíos juveniles a los que lanzarse a conquistar, ni que deje de ser un placer acojonante volar haciendo las fantasías acrobáticas que la imaginación y las posibilidades te permitan. Nada más lejos de su intención. Lo que dice es que, junto al desafío, hay que usar la sabiduría de los que conocen mejor hasta dónde y cómo podemos llegar o, si se quiere, tienen ya contrastados los artificios que hemos inventado para volar bien, y han tenido y tienen la fuerza y el conocimiento, son muchas horas de vuelo, para saber cómo hacerlo sin ir pegándose demasiadas hostias por ahí....... Ni salpicar a los demás con nuestras cagaditas e imprudencias.
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8 comentarios
qué bien tachas, mampo.
16 abr 2008 | 02:04 PM
Ya ves, Laluz, jaja¡¡....No vaya a haber algún "ícaro" por ahí que se de por aludido...Un abrazo.
16 abr 2008 | 02:57 PM
Hola José Antonio:))
Mira, lo explicas tan clarito... que no se qué hacen que no te contrata ya mismo el departamento al quien hayan tansferido las competencias de cultura y/ó educación para que transcribas toda la mitología. Claro, que igual tampoco lo entendían y había que pasarlo a SMS...;)
Yo también soy de la idea de que Ikaro no se ahogo. Que en aquella época andaban por allí Ulises, los argonautas del otro, las sirenas..., que alguien lo recogería y le daría un empleo de provecho. Probador de helicópteros de la época, por ejemplo...;)
(Ahora que caigo... ¿porqué no será Ikaro un genuino icono de la parte más loca del movimiento gay? Por lo de ir perdiendo plumas en la caiga, digo... Ay, qué raro ha debido sonar esto...)
Y no me imagino la historia transplantada a nuestros días. Con lo políticamente correcto que es todo. Ese vuelo sin cinturones de seguridad. Sin homologar la cera ni saber si los perdedores de pluma tenían ó no la gripe aviar. Ese Ikaro, que no sabemos porqué vivía con el padre... ¿sería una familia monoparental? ¿La madre trabajaría en el extranjero? ¿Existiría una orden de alejamiento? ¿Y el correspondiente psicólogo infantil, dónde estaba ese psicólogo...???
Se me va la olla. A mí es que es hablarme de laberintos, con lo que me gustan...;)
Estupendo post.
Un beso. Y abrazos, que estos días tenemos lacocte a rebosar de ellos...;)
:))
16 abr 2008 | 03:47 PM
Gracias, Bruxa y otro beso para tí...No sabes como me alegra verte por aquí, mucho más después de esta temporada de inactividad bloguera que llevo, tampoco sé muy bien por qué, y mucho más viendo tu fértil, culto, desbordante, ocurrente y generoso comentario, que podía ser un artículo, y de los buenos, por sí mismo..
Ya he vuelto...Así que guardame un rinconcito de tu casa que pienso ir por allí a menudo a leérmelo todo, a disfrutar de tus artículos y parasr buenos ratos con los amiguitos de la amiga más bruja de toda la coctelera...
Otro besazo.
16 abr 2008 | 07:35 PM
Hola hombre de mis suspiros blogueros. Que yo también ando en una época de poco escribir lo sabéis todos, pero que sigue dando el mismo placer leer a los amigos quizá no es tan sabido, pero más apreciado que nunca...
Ícaro siempre seguirá volando hacia el sol, porque últimamente me estoy dando cuenta que gente más joven a mi alrededor piensa que tiene todo por delante y sabe más que yo, cuando en realidad yo me estoy dando cuenta que "cuando ellos van yo ya vengo de allí".
Ni son tantos años los que tengo ni tanta la experiencia, pero ya me voy dando cuenta de ello... y por tanto de que, por mucho que queramos, ellos jamás pensarán que tú fuiste que joven, que pasaste por lo mismo, que les puedes ayudar.
Así que habrá que ver cómo ellos caen al mar y mientras seguir con lo nuestro, porque lo grande de la vida es que también somos jóvenes para según que cosas y nos quedan montones de misiones que emprender por primera vez, para seguir sabiendo qué se siente cuando te acercas demasiado al sol.
Un beso grande y a ver si me paseo más por aquí... Y ole por mi Mampo que sigue tan escritor como siempre.
17 abr 2008 | 03:57 PM
Hola, Marta¡¡¡¡
Qué alegría sentir tus rumores por aquí...Y la enjundia que tiene todo eso que dices sobre que aún tenemos mucho cielo por descubrir pase lo que pase con el sol...
No dejes de venir a verme que sabes que se te quiere...Y que se te echa de menos...Yo siempre me asomo a tu casa, aunque casi nunca estás, cada vez te vendes más cara, para desespero de nosotros, tus incondicionales...
Un besazo, Marta.
17 abr 2008 | 10:44 PM
Anda, ya puedo escribir el comment!! Esto... qué es lo que te iba a decir...?
Fuera bromas... Recurriré al tan consabido dicho de "sabe más el diablo por viejo que por diablo", o "la avaricia rompe el saco" o alguno más que habrá por ahí que vengan a cuento.
Supongo que el equilibrio, eso que a veces nos falta tanto en la juventud, que por suerte no terminamos de perderlo del todo, es la base de una vida sin peligros. O los seguirá habiendo, son inevitables, pero sabrás hábilmente sortearlos.
Anda, escucha a tu padre, niño, que ya sé que es un tostón, y que jode al final tener que darles la razón, pero es que la tienen...
Besitos, JA
19 abr 2008 | 09:19 PM
Mar, guapa, casi siempre tenemos razón los padres, es verdad..Y lo digo yo que las tuve gordas con el mío porque yo era "zurdo" y él no....No tenía razón el viejo para ponerse como se ponía, pero desde la distancia del tiempo, ahora entiendo por qué me abroncaba por ser socialista: Creía que yo iba a tener problemas en la España que él conocía....No fué así, pero lo entiendo...
Y, luego, en la mayoría de las demás ocasiones y mucho más claramente, los padres tienen razón, tenemos....
Afortunadamente yo no tengo demasiadas quejas de mis chavales, ni siquiera del aprendíz de bohemio, que yo sé que se vale por sí mismo y los tiene bien puestos para ser autosufuciente....Si, encima, es feliz....
Un besazo, reina....Me encanta cuando estás por aquí..
20 abr 2008 | 02:46 PM
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