Ni todos los políticos son iguales, ni todas las causas son iguales.
Con ocasión de las desgraciadas muertes de unos soldados españoles en el Líbano, no son pocas las voces que, intentando aprovecharse del despiste general, o de la ignorancia, intentarán, yalo están haciendo,utilizar esas muertes con espurios intereses partidistas. Y se pondrán, ya se han puesto, a comparar Líbano con Irak, y no dudarán en intentar culpar ante la opinión pública a Zapatero por la muerte de esos chavales, porla permanencia denuestras tropas allí, en el Líbano, en plena campaña que están de desprestigio, de acoso y derribo del actual presidente, con el único fín de hacerle perder las próximas elecciones generales y con la intención, también, de lavar sus conciencias ante el tema de Irak que tal rematadamente mal le salió a la derecha de este país y a sus voceros.
No engañan a nadie, pero he sentido la necesidad de explicar las diferencias básicas por si alguno de esos despistados viene por aquí, por este humilde blog:
A Irak nos llevó la megalomanía de Aznar, no fuimos bajo los auspicios de la Naciones Unidas, que es quien debe proponer y organizar estas cosas, era una intervención de ataque y ocupación y se usaron mentiras, sabiendo que mentían, como la ya famosa de las inexistentes armas de destrucción masiva que, ahora se ha demostrado, fué una solemne y manipuladora argucia a la que Aznar se apuntó con entusiasmo digno de mejores causas, pasándose por el forro de los huevos lo que el 90% de los españoles, entre los que naturalmente me encontraba, le gritábamos en las calles: Que allí no había que estar, que era una invasión injusta e ilegal. Aparte, y resulta más doloroso, de que Aznar iba, el bobo, de comparsa del inglés y el americano en el mayor ejercicio de chupamedias que un gobernante español haya hecho jamás a otro, a Bush, pensando más en su carrera política, ya estaba enfermo de megalomanía, que en el bienestar, en la vida, en la suerte, de los españoles. Luego vendrían las muertes de tanto inocente, incluyendo la de nuestra gente en los trenes de Madrid.
En Líbano estamos con un mandato legal de la ONU, en Líbano estamos bajo la bendición de todos los países del mundo, como fuerza de interposición, de paz, con el casco azul de las Naciones Unidas, signo conocido de pacificación, no de ataque, no de ocupación, como sucedía en Irak, donde se hizo tan desastrosamente mal que, varios años después, ya ni es noticia aunque lo vemos todos los días en los telediarios, mueren los inocentes a miles por causa de la violencia, del odio, de la torpeza que hicieron estallar allí Bush y sus acólitos, entre los más fervorosos de los cuales estaban Aznar y su ordenanzas Acebes y Rajoy.
Lo sucedido en Líbano con nuestros soldados no es un acto de guerra contra nosotros, los españoles, como se encargarán de repetir hasta la saciedad las emisoras, televisiones y diarios que, bajo la batura de las FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), que financiamos todos y de la cual Aznar es su presidente, trabajan en este país para recuperar el poder de la derecha, de la extrema derecha, y que se empeñan en mandar a la opinión pública el mensaje de que estamos allí, como Aznar estuvo en Irak, en plan de guerra, que no hay diferencias, que todo somos iguales.
Y nada más lejos de la verdad, de la realidad: Ninguna de las milicias contendientes, Hezbolá, Israel o el gobierno libanés tenían, y así lo han proclamado, sobretodo Hezbolá, que podría abrigar más dudas por, de los tres, ser el que pudiera albergar algún eventual interés en sembrar el caos en la región con actos como el atentando al contingente español, han sido las responsables. Hezbolá se ha precipitado a negarlo tajantemente cuando, si lo fuera, no tendría ningún reparo en reivindicarlo. Y con Israel y el gobierno de Líbano no tenemos ningún problema.
Ha sido un atentado terrorista, probablemente de Alqueda, bajo la misma batuta que lo de los trenes de Madrid, la Alqueda que el torpe de Aznar nos echó encima con su gratuita presencia en las Azores. Y aunque son ellos, sólo ellos y su fanatismo fundamentalista, los responsables de tan tremendos actos que la Comunidad Internacional tendrá que hacerles pagar más pronto que tarde, que nadie use el caos, la muerte de nuestros soldados, para confundir a la opinión pública pensado más en las elecciones generales próximas que en las victimas, en un acto de manipulación e hipocresía que se me antojan asesinas.
Y que no nos vayan diciendo, insultando nuestras castigadas inteligencias, que es lo mismo que en Irak, que Zapatero es igual que Aznar.
Ni todos los políticos son iguales, ni todas las causas son iguales. Estar en el Líbano es justo y necesario y contribuye, o se intenta, a la paz mundial. Lo deIrak fué una canallada que estamos pagando con estas cosas.

Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....
2 comentarios
Miedo me da recordar a Trillo con todo el show que montó cuando Perejil.
Imaginas..."Y a las 5:37 de la mañana, las tropas españolas tomaron el país del Líbano, arrasando con feroz heroicidad los contingentes nativos. Viva España".
Siento mucho la muerte de estos seis soldados, pero es el riesgo que conlleva esta profesión. Espero que no se convierta en un nuevo debate de la nación, que ya tenemos bastantes. Debates y gilipollas.
Saludos
25 jun 2007 | 11:57 PM
Y añadiendo, también nos sobran usureros del dolor ajeno.
26 jun 2007 | 07:14 PM
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