Mis tres hermanas, sus familias y mi padre.
Este puente he hecho un vieje relámpago a Madrid para ver a mi padre, al que hacía más de un año que no veía. Hemos ido mi hija Júlia y yo, en coche, entre el domingo y el martes.
Mi padre está regular fisicamente, son 88 años,conserva toda la lucidez mental, y tiene una gran dependencia, física y mental, con la máquina de oxígeno, pues su problema más grave de salud es respiratorio. Ya tiene que tener siemprela mascarilla muy cerca pues, la necesite más o menos, de golpe le entra el mono, o la ansiedad, o la dependencia y pide a gritos que alguien se la ponga en marcha. Estos días en mayor medida, pues al estar resfriado, la sensación de asfixia es mayor. Para el que no esté acostumbrado, esas escenas están llenas de una tensión infinita, pues, además, la sensación es de que en cualquier momento se va a asfixiar.
Pero lo que quiero resaltar aquí, más que el simple detalle de la salud de mi anciano padre, es el enorme sacrificio personal y familiar que supone para los allegados que han de hacerse cargo del cuidado de los ancianos dependientes, en este caso mis hermanas y familias. Otros optan, y es una opción respetable si se lo pueden permitir económica, sobretodo anímicamente, por llevarlos a alguna residencia.
Lo que quiero resaltar concretamente es la paciencia, la responsabilidad, el espíritu de sacrificio, la generosidad infinita y el amor que se necesita para hacerlo como lo hacen, como lo vienen haciendo desde hace años, primero con mi madre y ahora con mi padre, mis tres hermanas, mis tres cuñados y los hijos de todos ellos.
Se lo quiero agradecer personal y públicamente, a todos y cada uno, porque no todo el mundo se hace cargo de lo difícil que puede llegar a ser: estuve dos horas a solas con él y me sentí abrumado por la responsabilidad. Porque quiero que sepan que a mí me parece inmensa la labor que han hecho, están haciendo, con sus padres, que son los míos, y porque me apetece mucho transmitirles mi reconocimiento y mi agradecimiento más absolutos e incondicionales.
También quiero añadir que yo, y Maite, y mis hijos, habríamos estados encantados con colaborar de la misma forma en esos cuidados y que sólo nos lo ha impedido la distancia. Por las circunstancias que fueren, nunca pudimos hacernos cargo ni de una, mi madre, ni del otro, mi padre, y bien que lo siento.
Gracias Joaqui, Maricarmen, Eloisa, y Moisés, Chema y Antonio, y Mois y Almudena, y Tote, Laura y Carmen, y Lucía y Marina. Gracias por vuestra entrega desinteresada, por vuestros primorosos cuidados y por los sacrificios indudables que teneis que hacer en vuestras vidas para cuidar, ahora, a mi padre.
Os queremos.

Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....
7 comentarios
Entiendo perfectamente a qué te refieres. Sí, es un trabajo duro, que a veces se hace complicado de llevar, y que cuando cae sobre las espaldas de una sola persona, aunque sea duro decirlo así, casi insoportable. Por eso es bueno que estén todos ahí, apoyándose unos a otros, pendientes de vuestro padre. Al fin y al cabo, ellos cuidaron de vosotros cuando érais pequeños. Es curioso, pero hay un punto en la vida en que ésta se invierte...
Yo sí apoyo las residencias. Vivo esta problemática de cerca y sé lo que significa. Especialmente en personas que necesitan cuidados las 24 horas. O las unidades de estancia diurna, que suponen un descanso para la familia y el mayor duerme en casa; además, suelen ser provechosas para desarrollar habilidades (mi hermana ha montado una, ella también es enfermera) Creo que es la mejor opción.
Lástima saber que estabas tan cerquita y no te he podido ver... La próxima, si puedes, avisa, y hacemos un miniencuentro con los de Madrid, que seguro que estarás encantado de verles, tanto como nosotros a tí *;) (entiendo q este fuese un viaje relámpago)
Cuídate. Y enhorabuena por esa familia que tienes. Un besazo
2 may 2007 | 05:34 PM
A mi me parece que es una tarea muy difícil y que pone a prueba las capacidades del ser humano, la generosidad, la entrega, el cariño... Habitualmente vamos saturados con la responsabilidades del trabajo, las tareas de la casa, el cuidado de los hijos, estar en todos sitios, llegar a todo. Se precisa fortaleza tanto física como mental y no todo el mundo está a la altura de las circunstancias, pues hay quien no puede hacerse cargo de todo y, además, cuidar de un anciano o anciana dependiente. Hay quien se siente superado y no puede tirar de ese carro. No los culpo.
En este caso concreto, debo decir que no son solo las hijas las que con su generosa entrega y dedicación cuidan de su padre, es que los tres yernos están a su altura con una colaboración fuera de toda medida y muy poco habitual. Y también los hijos, lógicamente.
Tengo la suerte de tener a mi madre todavía muy bien (tiene 79 años), aunque con sus problemillas de salud que va sorteando, de momento. A menudo pienso que en cualquier momento nos va a necesitar (aún vive sola) y un escalofrío me recorre la espalda cuando me planteo toda mi vida, con su trabajo, su agobio, su cansancio y una persona mayor (me mata si sabe que la defino como "anciana") a mi/nuestro cargo. Y no lo digo por el trabajo físico, es más bien una responsabilidad que me abruma. De todas formas, yo sé perfectamente que el ser humano es capaz de mucho más de lo que se cree que es capaz. Lo define perfectamente el conocido refrán: "Que Dios no me mande todo lo que soy capaz de soportar".
Valorando el esfuerzo del resto de la familia, siempre he dicho a quien me quiera oir que admiro profundamente a Maricarmen por su dedicación y desvelos para con Ramona, a quien atendió durante años, además de cuidar de su casa, sus hijos y acudir a su trabajo.
Como resúmen diré, y lo dejo escrito aquí públicamente, que NO quiero bajo ningún concepto que ninguno de mis hijos cuide de mi en cirscunstancias en las que no me pueda valer. NO quiero que lo hagan, es así de sencillo y de fácil. En situación de enfermedad crónica y antes que mi estado lo haga imposible, se me ingresa en su asilo. Esta es mi voluntad.
2 may 2007 | 08:39 PM
Después de leeros, Álmàr y Maite, no se puede añadir demasiado sobre este tema, pues Álmar es una experta por profesión y Maite dice lo mismo que yo pienso. Incluso en lo de que nadie de la familia , si yo entro en una dependencia crónica, me haga de enfermera/o de esa forma, que lo hagan los profesionales, que es un trabajo muy digno y no tiene por qué no serlo estar a su cuidado. La gran diferencia es que, cuando acaba el turno, el profesional puede dedicarse a vivir su vida. En el caso de los allegados entregados a esa tarea, sencillamente se quedan sin vida, o casi, durante el tiempo que dura esa dependencia....Estoy con Mar en que una buena medida pueden ser esos centros de día, donde los haya, que esa es otra, con los que se pueden compaginar en los ancianos los cuidados profesionales y durante la tarde-noche darles en familia el componente emotivo-familiar que también les debe ser necesario...
En cualquier caso, cariño, no seas tan tajante con el tema. Depende de muchos factores todo para decidir ahora, ya, muchos años antes, lo que ha de ser tu vida de, por otra parte preciosa, anciana...Igual hasta me apetece tenerte en casa para torturarte y tú no podrás hacer nada por impedirlo...
Hablando en serio, tenemos que formalizar de una puñetera vez, lo del Testamento Vital...
2 may 2007 | 10:56 PM
Yo también pensé en mis amigos cocteleros madrileño-manchegos, Mar...Pero a tí concretamente te hacía en Sevilla, y a los demás fuera de madrid...También es verdad que estuve sólo un día y medio y me apetecía estar con el viejo ese poco tiempo del que disponía...
En alguna otra ocasión...
2 may 2007 | 11:01 PM
Es muy bonito lo que has escrito.Ser reconocido no es en absoluto una motivación a la hora de decidir cuidar a tus padres,...pero si es bonito oirlo decir a los tuyos.
Por la parte que me toca ....te doy las gracias.
3 may 2007 | 12:22 AM
Se han caído un par de comentarios en esta tira. Uno era de Isidro y otro mío, contestándole. Nada importante....
A propósito, que en mi lista de agradecimientos a la gente que cuida y cuidó a mis padres, me faltaban nombres tan importantes como el de Nines, el de la Primi...etc...No es que no pensara en ellos, sólo que, en esta ocasión, sin interés alguno en obviar a nadie, personalicé en mis hermanas el agradecimiento, después de ver estos días a una de ellas sin poder hacer vida familiar a causa de la entrega en el cuidado de mi padre....
Si alguien me quisiera juzgar por mis despistes me condenaría a muerte, seguro...
3 may 2007 | 05:02 PM
No hay que agradecer aquellas cosas que se hacen con tanto gusto,y en todo caso yo soy la agradecida por haber podido disfrutar desde hace años de la estancia del abuelo y la abuela entonces, y del abuelo ahora... Me quedo en blanco para describir mis sentimientos, pues no tengo palabras para definir lo grande que han sido y son todas las experiencias, vivencias y anecdotas que he vivido con mis queridisimos abuelos...
Solo puedo decir que cada vez es mas grande el vacio que dejan, el abuelo y la abuela entonces,y el abuelo ahora, cada vez que se iban o se va de nuestras casas...
Un beso a todos!
Se os quiere!
4 may 2007 | 02:40 PM
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