La Coctelera

Mamporrero

La única verdad irrefutable es que no hay verdades irrefutables.

Con su blanca palidez.

Sonaba esta canción. "A Whiter Shade of pale" del grupo británico Procol Harum.

El chico , de unos dieciseis años, venía de pasar los últimos cinco de su corta vida en un internado espartano, anacoreta, un internado que ríase usted de los budistas del mahayana y donde la palabra "sexo", sólo la palabra, estaba estigmatizada y los curas, los pobres, a ellos les habían hecho lo mismo, la perseguían con un celo digno de mejores causas.

En este contexto, aquel otoño, libre al fín, el muchacho se proponía, soñaba, con recuperar el tiempo perdido en ese terreno, con ponerse al día en ese universo idealizado hasta el tráuma, no en vano su atracción por los cantos de sirena, por las chicas, había sido el peor enemigo,el que a la postre venció, de su escasa vocación sacerdotal....

Con ese pobre bagaje en ese desconocido terreno, se apuntaba a cuantos guateques organizaban los chicos de su entorno y ya comenzaba a tener cierto, aunque frustrante, curriculum "guatequero" cuando sucedió....

Hasta ese momento había tenido que conformarse, decencia-ésa indecente palabra- obliga, con bailar contra los decentes codos de alguna chica de su barrio, con observar a las muchachas mover tímidamente sus caderas, también decentes en su mayoría, bailando lo que se venía llamando "suelto"...

Hasta ése día.

En un macroguateque, algunos chicos montaban en sus macrocasas unos guateques multitudinarios que ríase usted de las incipientes discotecas de entonces, con sus luces rojas, con sus cómplices oscuridades, con equipos musicales impensables poco antes, alguien, algún desdichado que ni soñaba en otra cosa que pinchar la música, chicos que se hacían verdaderos expertos musicales a fuerza de pasarse la vida poniendo discos porque ni soñaban en aproximarse a las chicas, timidez traumática, tuvo la feliz idea de poner, recién acabada una "suelta", "A Whiter Shade of pale" (se tradujo incorrectamente como "Con su blanca palidez"), de Procol Harum, una canción de letra intraducible, nada romántica, pero cuya música será ya para siempre la "magdalena de Proust" sexual de aquel chaval y, siempre que la oye, inevitablemente, se le aparece el instante, aquel mágico instante con aquella desconocida chica, que se convertiría sin duda en el punto de inflexión necesario en la ardorosa búsqueda de su amenazada hasta ese instante normalidad sexual que, a partir de ahí, tomó unos derroteros mucho más digeribles....

...Acabó la suelta y el pinchadiscos puso "Con su blanca palidez".....Y como en alguna de esas películas americanas en las que el director se las arregla para que, aunque haya mucha gente, parezca que los protagonistas están sólos, con ésa música de fondo (estoy tratando de ambientar el recuerdo), la chica vió al muchacho, el muchacho vió a la chica, los dos tenían una misión y sabían muy bien lo que tenían que hacer, se acercaron como si nadie más existiera, como si los otros cuerpos carecieran de masa y pudieran traspasarse, nada ni nadie iba a impedir que aquellas dos criaturas tuvieran aquel encuentro.....y sucedió¡¡¡.....

.....Se abrazaron...Sin codos, a brazo partido, acoplándose, haciendo los movimientos necesarios, oyendo la música mágica pero sin seguirla especialmente, para ajustarse, para conseguir lo más parecido al abrazo total, degustando en los besos y compartiéndolo, el sudor, el calor, la locura del deseo......

Tres o trescientas canciones después, había que cerrar, se despegaron y, entre los propios balbuceos, aún de sorpresa entre otras cosas, y los gritos jocosos de los amigos de una y del otro, ni siquiera acertaron a quedar para otro día....

Ya no se vieron nunca más, pero ya nunca serían los mismos.

Yo creo que fué la música, creo que la culpa fué de "con su blanca palidez".....

Gracias, Procol Harum...

4 comentarios

  1. Que buena historia y que buena canción. Me ha traído muy buenos recuerdos porque fue de las primeras que aprendí tocando la guitarra. Y es que aunque parezca mentira, esta canción no falta en los manuales básicos de acordes fáciles.

    Un saludo

  2. No fue la música, eran los dos.

    A veces pienso que no volveré a verla, pero cuando el camino se pone duro, sólo los duros seguimos camiando.

    Fuerza y honor.

  3. kimito

    Ey viejo!!! me ha parecido un post muy bonito, ( aunque el otro dia le dije a mi madre que no veia a mi padre con 16 años ) y la canción ya la habia oido alguna vez, pero esta vez me ha encantado y me estoy sacando los acordes, quien sabe? quizá el próximo concierto la cante....

    besos....

  4. José Antonio

    Me alegra que os haya gustado, aunque veo que la conocíais. Sobretodo los músicos Solounpoco y Kimito...La verdad es que es una historia verdadera y no es menos cierto que cada vez que oigo ésa música, que por lo visto es hasta fácil de tocar, se me abren las carnes...Pero somos duros, Nick. Así que sigamos caminando sin mariconadas, jaja¡¡

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