La Coctelera

Es imposible borrarse de la coctelera..

quiero borrarme de la coctelera

MANIFIESTO POR LA CONVIVENCIA, FRENTE A LA CRISPACIÓN

Siiiii, ya sé, estoy un pelín pesado estos días con los temas que elijo para postear.

Valeeeee, ya sé que soy un brasas......

Pero, bah, perdonadme un ladrillo socio-político más y, después, volveré a largar temas más intrascendentes y lúdico-festivos.

Gracias por leerlo. (Merece la pena).

Lo que sigue es un manifiesto que han firmado tres mil intelectuales españoles, están casi todos, a los que se están sumando mucha gente común, tú también puedes hacerlo aquí, para reivindicar ante quien proceda el cese de la crispación política, estudiada crispación que no corresponde con la situación real del país y que sólo se entiende desde la estrategia, ya veremos si acertada, de alguna fundación, todos imaginamos cual, dirigida por un político ya retirado, todos sabemos quién, que no soporta haber salido por la puerta de atrás de la política y usa sus peones en activo, estómagos agradecidos de otras épocas más lustrosas para ellos, para crisparnos, para asustarnos, para poner palos en las ruedas de la convivencia y el sosiego social, para no dejarnos vivir en paz.....Sólo porque creen que así, y sólo así, con ésa política de tierra quemada que alguna vez les funcionó, recuperarán el poder que creen que les pertenece por casta. Cabrones.:

I.- Muchos ciudadanos de nuestro país observamos con creciente inquietud el grado de crispación y enfrentamiento en que discurre la vida política española. Es propio de sociedades democráticas el debate, la confrontación dialéctica, la crítica acerba y, como no, la utilización de los derechos de expresión o de reunión con el fin de manifestar la protesta o el apoyo. Nada de lo anterior nos debe, pues, preocupar ya que forma parte de la normalidad democrática.

II.- Lo que nos inquieta, por el contrario, es que el debate político argumentado esté siendo suplantado por la descalificación y el insulto; que el normal funcionamiento de las Instituciones sea trastocado y se niegue legitimidad a quien gobierna por voluntad de la ciudadanía; que el derecho a una información veraz se sustituya por la manipulación sistemática de los hechos a base de mentiras o de medias verdades que confunden a la opinión pública. Conjunto de procesos indeseables que si bien no han conseguido, todavía, provocar una quiebra en la sociedad española, muestran ya indicios preocupantes de que se puede estar gestando esa fractura que conviene detectar y soldar cuanto antes.

III.- Creemos, sinceramente, que este clima crispado no obedece a la situación real de España. Es como si una realidad virtual, construida ex profeso con fines partidarios o electorales, se sobrepusiera a unos hechos objetivos que quedan así, la mayoría de las veces, sepultados por una avalancha mediática que se concentra en ciertos temas y se olvida de todo lo demás. Bien es cierto que nuestro país sigue teniendo problemas serios sin resolver sobre los que, por cierto, no se incide ni se ofrecen alternativas desde la oposición. Pero nadie, con un mínimo de honestidad, podrá negar que la economía marcha razonablemente bien, que el desempleo ha disminuido, que las fuerzas sociales han alcanzado importantes acuerdos, que se han producido avances no desdeñables en derechos sociales y civiles y que, en general, ha aumentado el bienestar de la población aunque, desde luego, no en igual medida para todos.

IV.- Ante la evidencia de estos hechos, toda la carga opositora se ha concentrado en unos supuestos peligros para la unidad de España y en una no menos supuesta rendición del Estado ante los terroristas. Es decir, nada menos que “España se rompe y España se rinde”. Conviene afirmar, pues lo contrario sería faltar a la verdad, que tamaña desmesura no tiene nada que ver con la realidad, al margen de la opinión que cada uno tenga sobre cómo ha administrado el Gobierno tan delicados temas. Las reformas de los Estatutos de autonomía, salvo el de Cataluña, han sido aprobadas por los dos partidos mayoritarios y supone una falsedad obvia sostener que el Estatut, surgido de las Cortes Generales, rompe la unidad de España.

Se puede o no estar de acuerdo con la política antiterrorista del Gobierno, pero de ahí a sostener que la decisión, mediante resolución judicial, de que un preso, por muy criminal que sea, pase a la situación de prisión atenuada, ante el riesgo acreditado por los médicos de que puede fallecer, cuando le quedan 16 meses de condena por un delito de coacciones, es una rendición ante la banda terrorista ETA resulta insostenible. Si de lo anterior se deduce, además, que el Gobierno ha pactado ya con la banda, o sus representantes políticos, el futuro de Navarra, de Euskadi y de España, sin acreditar tan graves acusaciones, nos parece que se ha alcanzado tal nivel de exageración y extremismo que se hace inviable un debate racional. En este sentido, no es aceptable convertir la lucha contra el terrorismo en el eje exclusivo de la oposición a cualquier gobierno democrático. Esta postura no tiene antecedentes en la Unión Europea. Sobre todo cuando en los últimos años la actividad terrorista ha disminuido en comparación con los cientos de atentados de anteriores legislaturas.

V.- El exceso ha llegado a tal punto que desde organizaciones con amplias responsabilidades sociales y financiadas por el Estado se hacen llamamientos a la objeción de conciencia en el cumplimiento de leyes aprobadas por el Parlamento y desde partidos con funciones de gobierno se apela a la rebeldía civil frente a un Ejecutivo legítimo, aduciendo que la nación española está en peligro. En un Estado democrático y no confesional, las leyes las hace el Parlamento y todos deben acatarlas. La apropiación partidaria de banderas e himnos nos retrotrae a épocas felizmente superadas y sólo puede ser causa de división. Convertir la propia idea de España en bandería es propio de dictaduras y de ideologías extremistas. En democracia no se puede pretender torcer la voluntad ciudadana ni con soflamas, ni con manifestaciones y menos con confusas actitudes “caudillistas”. Es el voto y solo el voto el que debe decidir quién es el llamado a gobernar.

VI.- Esta política de confrontación se ha inoculado en esenciales Instituciones del Estado que deberían ser inmunes a las batallas políticas. Nos referimos a Institutos tan trascendentales como el Tribunal Constitucional. A veces da la impresión de que se producen movimientos, decisiones o maniobras tendentes a alcanzar objetivos que de otra manera no se lograrían (Véase el funcionamiento, en algunos casos del Consejo General del Poder Judicial) y que van en detrimento del prestigio y de la confianza que los ciudadanos depositamos en ellos.

VII.- Una situación de esta naturaleza no debería, en nuestra opinión, conducir al Gobierno a una actitud de confrontación, pero sí a una exigencia de liderazgo y de capacidad de propuesta. Una parte no desdeñable de la ciudadanía está confusa y es obligación de los gobiernos poner remedio al desconcierto. No es bueno olvidar que cuando la manipulación o incluso la mentira encuentran eco en las personas, ello obedece, generalmente, a una insuficiencia de claridad y de capacidad de comunicación por parte de aquellos que administran la cosa pública.

VIII.- En los próximos meses los ciudadanos vamos a tener ocasión de acudir a las urnas para votar en las elecciones municipales y, en ciertos casos, en las autonómicas. Será, sin duda, una buena ocasión- como siempre que los ciudadanos votan- no sólo de dirimir quien debe dirigir los consistorios y los parlamentos autonómicos sino también de exigir a los partidos y candidatos que se ocupen de los problemas concretos de los vecinos. Somos conscientes de que esta crispación inducida ha podido tener un efecto de hartazgo en los ciudadanos que los inclinen hacia la abstención. Nada sería más negativo en estos momentos. Los extremismos encuentran su espacio cuando la ciudadanía se abstiene y en esta ocasión cualquier inhibición no beneficiaría los avances sociales sino que propiciaría los retrocesos.

IX.- Nos gustaría apelar al buen sentido que las personas de nuestro país han demostrado siempre desde la recuperación de la democracia: que no nos dejemos arrastrar a la confrontación en base a la manipulación interesada; que evitemos dividirnos ante cuestiones en las que debemos mantenernos unidos como la paz, la libertad y la lucha contra el terrorismo; que defendamos el Estado de derecho, sus Instituciones y los avances civiles y sociales frente a los que pretenden hacernos retroceder en el tiempo.

7 comentarios

  1. Creo que la gente debería hacer algo más que hablar. Mientras la Flota se pasea, la infantería pelea, dicen por ahí, así que hala!, a mover el culo.

    PRAXIS.

    Fuerza y honor.

  2. josé antonio

    praxis, fuerza, honor y sabiduría, Nick, para que no nos la cuele la puta derechona berraca y mentirosa...

  3. Mar (ilia)

    Estoy contigo. Firmaré sin dilación. Qué bien te has explicado, voy a compartir tu artículo con gente que sé que estará de acuerdo (¿Y cómo no estarlo...?)

  4. Moisés padre

    Totalmente de acuerdo con el manifiesto,por tanto yo me sumo a estos intelectuales y a los millones de españoles que tienen esta misma opinión.
    Los crispadores que tratan de crispar a millones de personas,se equivocan,porque según las encuestas un porcentaje bastante bajo de encuestados sobre el tema opina que la crispación que pretenden imponer,no se palpa en la calle,solo se nota en circulos cercanos a la "fundación" y a sus alumnos más aventajados.
    Me permito enviar un artículo de opinión del diario Lanza,en el que se hace ver lo que es la derecha española,y lo que debería ser con respecto a la derecha bastante más civilizada europea.

    Una derecha anticuada

    “Nuestro PP se comporta como formación de extrema derecha, y hay mucho conservador sensato en España que no merece esa exagerada opción política”
    [Domingo Luis Sánchez Miras]

    Cuando hace casi un mes leí en un diario de difusión nacional el artículo publicado por el parlamentario popular don Joaquín Calomarde, titulado El Partido Popular necesario, lo guardé, entusiasmado por su contenido, que yo ya había reivindicado en otras ocasiones y -¿por qué no confesarlo?- en espera de que el atinado manifiesto arrojaran las consecuencias que fueran. Aún está sobre mi mesa de trabajo... y aún siguen generándose los efectos de su publicación, de los cuales, el último que conozco es su expulsión del PP. Y es natural: este parlamentario, con apellido de renombre conservador en nuestra historia, escribió un artículo no apto para los sectarios que tanto abundan en nuestra política, y en nuestra sociedad. Sectarios conservadores como los de la cúpula del PP, y sectarios de izquierdas encantados de enfrentarse a una derecha extremada, lo que les permite pensar menos y descalificar más.
    La tesis de este valiente parlamentario es que el PP debe convertirse en un partido de centro-derecha y abandonar el exagerado conservadurismo en el que está instalada su cúpula, porque defiende la tesis de que España necesita un centro-derecha al estilo europeo y dejar el extremismo conservador para otra u otras formaciones... como también ocurre en Europa. El problema, y quizá sea ésta mi divergencia con el parlamentario Calomarde, es que, a mi juicio, el PP, por origen e historia tiene una vocación de extrema derecha, que no creo quiera abandonar. Más bien tendría que ser esta formación la que cumpliera con su vocación y fueran otras las que iniciasen una andadura más razonable.
    Hace unos días, el conservador primer ministro de Badem-Wartemberg, en la necrológica del que también fue primer ministro del länder, el ex-nazi Hans Filbinger, se mostró especialmente laudatorio con el muerto. La canciller germana Angela Merkel, también conservadora –democratacristiana- no lo dudó: cogió personalmente el teléfono para decir a este varón del CDU, que hubiera deseado que al lado de las alabanzas a la obra del nazi reconvertido, “se hubieran planteando algunas preguntas críticas relacionadas con la época del nacional-socialismo”. ¿Tiene esta actuación algo que ver con la pertinaz negativa del PP a condenar al fascismo franquista y sus crueles excesos?. Nuestro PP se comporta como formación de extrema derecha, y hay mucho conservador sensato en España que no merece esa exagerada opción política.

    Derecha moderna
    Hace muy pocos días, en una entrevista, Santiago Carrillo echaba de menos en España una derecha moderna, europea y laica. No puedo citarlo textualmente porque el recuerdo puede serme infiel; pero estoy por asegurar que eran las tres condiciones que envidiaba. Sé que para nuestros anacrónicos y falaces, por sectarios, conservadores, el principal “mérito” del satánico Carrillo es el ser el asesino de Paracuellos, frente a los angelicales ejecutores de los cientos de empedernidos rojos en la plaza de toros de Badajoz, o el justiciero Franco, firmante durante años y años “de paz”, de penas de muerte como postre de sus diarias, familiares y cristianas comidas cuando jugaba a rey ungido por la Divina Providencia... según certificado fehaciente de sus representantes en España: los obispos.
    Ahora bien, las anticristianas y por ello antipatrióticas peticiones de don Santi -con el que nunca he compartido ideología- resulta que coinciden al milímetro con unas recentísimas declaraciones del pujante candidato conservador a la presidencia de Francia, Nicolás Sarkozy, que en plena campaña electoral declaró que la libertad de pensamiento y el laicismo son inherentes a democracia y, por tanto, innegociables. Y eso lo dice el candidato de la derecha, con merecida fama de pertenecer a su ala más conservadora. Pero Sarkozy es centro-derecha y abomina, como demócrata, de la extrema derecha: nada que ver con nuestro PP, que la engloba y hasta es liderado por ella.
    Nuestro PP, además de sus innegables vínculos franquistas que lo funden con la extrema derecha, tiene una no pequeña hipoteca eclesial y abomina del laicismo democrático como la propia jerarquía eclesiástca, con la que tiene establecida una antigua praxis de mutua ayuda... en la guerra y en la paz. Pero explicarlo exige más espacio. Bastaría, por ahora, recordar como, mientras Aznar, los gemelos polacos Kaczynsky y el inefable Berlusconi andaban predicando la naturaleza cristiana de Europa pedida por el Papa, la canciller Angela Merkel, democratacristiana, pero laica o no clerical, advertía a quien se lo pidió en Alemania que “Europa no es un club cristiano”.

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    vilizada europea.

  5. José Antonio

    Muy acertado, Moisés, el tal Domingo Luis Sánchez, del Lanza de Ciudad Real.
    Es eso: El PP está encabezado por su ala más a la derecha y como han puesto a sus peones a mandar en sus agrupaciones regionales y ciudadanas, peones de Acebes que ya se encargan de quitarle la silla a cuantos se atrevan a discrepar de la línea oficial de Génova, que es la línea del desquiciado Acebes, aunque se la dictan Aznar y las FAES, pues la mayoría del partido, que seguro que no es tan radical, de momento callan esperando mejores tiempos. Saben que Acebes, Zaplana y también Rajoy están achicharrados, saben que con ellos es casi imposible ganarle a Zapatero, pero no tienen cojones a hacer un movimiento interno para no quedarse cacareando y sin plumas como Calomarde...Y sabiendo, que eso es lo más gracioso, que si presentaran a un Rato, o a un Gallardón, volverían a tener chance de ganar unas elecciones cuando Zapatero, inevitablemente, se queme...
    Besos.

  6. Mar

    Ejeje, ya sé que no viene a cuento, pero conocí el Lanza porque regalaban las camisetas de la Pandorga (qué pedazo de fiesta os habéis inventado aquí! Y sin necesidad de casetas, ejeje)

    Ahora veo que tiene más cosas interesantes al margen de las camisetas pandorgueras *;P

    Estoy contigo, J.A., en lo de Gallardón. De hecho lo preguntó alguien en el programa de "tengo una pregunta para usted", señalando que era el político mejor valorado. Pero... bueno, allá ellos, mejor pa nosotros.

    Un besote

  7. Nosotros, Mar, conocemos el Lanza más por Puertollano que por la capital, Ciudad Real...Lo de la Pandorga me suena, pero poco...Creo que es una fiesta de Ciudad Real capital, a la que seguramente fuí de jovencillo en auto stop desde Puertollano (iba mucho de esa manera), pero los de Puertollano somos "enemigos" acérrimos de los capitalinos porque, entre otras cosas, durante mucho tiempo, tuvimos más peso específico económica y socialmente que ellos y eso les picaba una barbaridad, jajaj¡¡...

    Moisés, a ver si pillamos esas camisetas del Lanza....

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