La Coctelera

Mamporrero

La única verdad irrefutable es que no hay verdades irrefutables.

Pongamos que hablo de Pilar

Pacata y estrechona en apariencia, seria y responsable en su trabajo, también en apariencia, Pilar no tenía, en apariencia, especial interés por el sexo.
Eso es lo que creía, al principio, cuando llegó Pilar a aquel lugar, la gente de su entorno. Poco tiempo tardaron los conocidos y compañeros de una físicamente espléndida Pilar, condenadamente atractiva, dueña de la llave del morbo, ropas caras, bien puestito el interior según contarían luego los bocazas que cuentan estas cosas, en darse cuenta que de pacata nada, que esa era su pose favorita, que nada de estrechona, eso formaba parte del plan, y se ganó en poco tiempo una merecida fama de morbosa promiscuidad que ella, lista como la zorra que pudo comerse las uvas al fin, a base de habilidad, alimentaba y administraba en las justas dosis para que nadie de alrededor, en edad de merecer, perdiera el interés por ser un día el que escalara aquella muralla.
Ella había decidido, fría y calculadoramente, la calculadora la llevaba entre las piernas, que había para todos, que incluiría a todo el que lo mereciera en su espléndida colección de trofeos.
Y no fueron todos porque entre los hombres siempre hay un uno por ciento de fieles parejas de sus parejas y un diez por ciento de diablillos que, sencillamente, no se atreven a entrarles, a abordar, mucho menos insinuársele, a mujeres como Pilar. Mucho menos, cuando se había ganado ya su merecida fama, otra vez los bocazas, de bomba sexual.
Salvo esos once, ese once por ciento, los otros ochenta y nueve, más o menos, se encargaron de elevar a Pilar a los altares de la mitología, de campeona mundial del noble arte de follar. Para ser justos, hay que decir que muchos no hablaron, también hay cierto porcentaje de varones que no cuentan sus andanzas y, como siempre pasa, los que más hablaron fueron los del gatillazo, otro importante porcentaje inevitable en las estadísticas, y en la realidad, y que Pilar se encargó de publicitarlo. Eso sí, con bastante más clase, menos grosera pero implacablemente, que los bocazas habladores.
Fué la protagonista de muchas anécdotas, la gente contaba sin ambages, seguramente exageraban los bocazas que cuentan estas cosas, mil y una historias de proezas sexuales, de polvos memorables con Pilar que, a los pocos días, a los pocos polvos, perdía el interés por el encabronado don juan de turno y a otra cosa, mariposa.
La mejor anécdota de Pilar que le llegó a los oídos al autor de esta historia, con la que que quiere hacer un pequeño homenaje a esa pedazo de hembra, permítaseme la expresión, fué aquella en la que, con el marido de viaje al teléfono y un pretendiente encabronado apostado en la plaza esperando su oportunidad, con el teléfono en la mano y asomada a la plaza haciéndole carantoñas al apostado, le pedía al puntual amante con el que se encontraba en ese instante y que la tomaba, inevitablemente, de otra forma no hubiera sido posible la escena con el de la plaza, por detrás..(Atención: el marido al teléfono, otro tío en la plaza intentando traducir lo que ella parecía decirle y un tercero follando con ella en esos momentos. ¿Lo pillas?)...Pues ella, con violentos movimientos de cadera, le pedía más y más (el típico: ¡¡Máááááááááássssss¡¡....¡¡Aaaaaaasííííííi¡¡) placer, despertando, más que despertando confirmando a bombo y platillo al marido que algo le estaba pasando a su terroncito de azúcar, a la vez que estaba provocando la locura del de la plaza, al creer el desdichado que los eventuales gestos obscenos desde la ventana le estaban dedicados,.
Y el amante, el que estaba allí con ella, alucinado pero muy en su papel, fué testigo del mayor orgasmo, qué digo orgasmo, multiorgasmo cósmico femenino que imaginarse pudiera o pudiese. El chico también disfrutó especialmente, pero mientras lo hacía, en plena eyaculación, se prometía que, a pesar de ser amigo de las emociones fuertes y de los polvos a lo grande, jamás repetiría una experiencia como la que por poco le provoca, en aquel momento, un infarto de miocardio. Y así lo hizo. Y así nos lo contó.
Lo último que supimos de Pilar es que se separó del marido del teléfono y se largó con el diablillo que aquel día permanecía apostado en la plaza, que le puso un piso sin hipotecas y siempre pensó que lo que le había llegado a los oídos eran sólo habladurías de la gente que no tiene acceso en la vida, como él, a las mujeres de bandera. Ella le confesó que aquel día en la ventana, mientras lo observaba en la plaza, comprendió, de ahí sus gestos, que era el hombre, el macho, de su vida. Si no lo hizo subir, fué porque, desgraciadamente, aquél día su suegra y ella, tenían una sesión programada e ineludible de pedicura y manicura a domicilio. Algo tenía que decirle.
El marido al teléfono, que a pesar de que algunos actos de Pilar, sobretodo al teléfono, pudieran parecer sospechosos de contener algo de sexo, se alegró cuando se deshizo de "aquella frígida insensible" de la que apenas había obtenido nunca más que coartadas inhibidoras de la líbido, como el recurrente "tengo jaqueca". La verdad, ahora lo sabemos, es que si la relación era convencional, y con él lo fué siempre como novio y marido oficial, Pilar no se motivaba.
El ocasional amante, colaborador necesario el día de autos de aquel record mundial multiorgásmico, fué presa fácil de la acechante Ansiedad, cuya patología tuvo que tratarse, ya para siempre, y lo más morboso que se permitió luego, fuera de su vida conyugal, fueron aquellas sesiones de donación de semen que realizaba, altruista y gratuítamente, para una conocida clínica barcelonesa.

11 comentarios

  1. Maite

    ¡¡Muy biennnn!!!!!. ¡¡Oléééé!!!!!. Ése es mi niño!!!!!!!!!!!!!!.
    Anda que no escribe bien ni nada, aquí, el prenda!!
    Como podrás ver, me ha gustado mucho.

  2. el simplon

    bien escrito, pero........¿tu que eras el de la plaza o el de la ventana?

  3. José Antonio

    ..cias, ..cias, cariño¡¡¡Pero creo que me tomas el pelo, con tus generosos aplausos. Es lo que tiene que a uno lo quiera su cari...
    Simplón, yo no soy uno de esos bocazas que van contando por ahí sus hazañas, o ridículos, sexuales. Pero sirva tu pregunta para aclarar que yo no estaría nunca, ni me ha sido necesario nunca, ni caería tan bajo aunque se tratara de la mismisma Angelina Jolie, en una plaza suplicandole a unas y a otras que me abran la puerta, ni de sus corazones, ni de su casa, ni de sus piernas. Así que, si se tratara de mí, que no se trata, sólo podría ser el marido engañado o el ocasional follardo aventurero. Tengo plena confianza en las mujeres que me podrían haber engañado, no engaña quien quiere si no quien puede, y esas son muy pocas, además de que si yo oigo según qué cosas al otro lado del teléfono me presento allí volando con la escopeta y no trago ingenuamente como el marido de la historia...Así que se va cerrando el círculo. Pero siento decepcionarte, porque tampoco era el aventurero: Yo nunca iría a donar semen (jajaja¡¡), a pesar de que creo, a las pruebas de los superhijos biológicos que tengo me remito, podría haber sido un buen semental, permítaseme mi poco modesto y machista desliz.
    Son cuentos. Historietas que oyes de aquí y de allí. Y punto.

  4. el simplon

    ya me lo supongo, era broma.
    Por cierto lo de los superhijos es verdad y yo como hijo de buen semental soy bastante parecido a mi padre y mi esperma visto los resultados sería como el oro blanco

  5. Maite

    En esta familia, a los hombres que no son fantasmas los echamos.

  6. asperus

    Tienes razón Maite en lo de fantasmas. Ya ves tu que soy yo el mas viril y no digo nada.
    No si escribir lo hace bien, lo malo es lo que dice, a veces, el rex cabestrorum, pero es lo que tenemos.
    Cualquier dia de estos que no tenga que estudiar mi tercera oposición (las dos anteriores aprobadas) o que no tenga tanto trabajo, (todo el mundo come carne en estas fechas) escribiré en mi blog.
    feliz Navidad y todo eso que se dice.
    Un amigo, Manolo Escobar.

  7. José Antonio

    "El más viril, el más viril.."..¡¡El más calvorota sique, sique...¡¡

    Ya no es tiempo ni de setas, ni de cangrejos, ni de espárragos....deberías escribir en tu blog, que nos tienes a tus seguidores en un sin vivir..

    Que la paz del señor, cualquier señor siempre que traiga paz, esté con vosotros. Y con tu espíritu.

    Besos para todos: Isidro, Nines, Marián y su chico, Illo y Ángela, el enano Edu, tu suegra, primos, hermanos, cuñaos y demás familia...

  8. Maite

    Escribir lo hace muy requetebien. En el fondo y en la forma.
    ¿Qué es eso de las oposiciones, asperus? No nos hemos enterado, pero felicidades por los resultados y te deseo que la cosa siga por ese camino. A ver si, ya por fin, puedes dedicarte al blog, lo estamos esperando.
    Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo (Hala, que no falte de ná).
    Muchos besitos para ti y tu familia, ásperus.

  9. Moisés padre

    Una vez vista la fotografia,que encabeza la página,uno no puede por menos que traer a su memoria el escándalo que se originó el dia 31 de
    octubre de 1971,en la localidad malagueña de Archidona,y que relató en su dia Camilo José Cela,
    en el libro que tituló La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona.
    ¿Tendría así de grande el ciruelo A.M.M.?(como aparece en el fallo del juez),si es así no me extraña que manchara a los de las filas posteriores después que su novia P.B.A.le hiciera unas suaves y calurosas caricias en su caudaloso pene en el cine de la localidad.
    Si el anteriormente citado A.M.M.,en vez de ser malagueño,hubiera sido de Zaragoza,seguramente
    habría lanzado en el silencio del cine la famosa
    frase Aaaaaahiiiiii va el Eeeeeebro maña.

  10. José Antonio

    Cela debía ser medio moñoñas, además de facha, Moisés, porque todo el mundo sabe que, a los veinte años, si a uno le hacen "unas suaves y calurosas caricias en el pene", en el cine o en un estanque helado, acaba lanzando el mandao a una distancia directamente proporcional a la presión desarrollada en lo que viene siendo la punta del nabo. Podemos estar hablando de varios metros tranquilamente. Mira, sería un buen deporte a añadir en las Olimpiadas. Los de Archidona y los del Ebro tendrían su chance, pero no nos olvidemos de las posibilidades de los mozos extremeños: Una buena parte de los marineros de Colón, y viajes posteriores, eran desertores del arado extremeños, y tenían que ser unas fieras en el lanzamiento, para dejar preñada a toda sudamérica. Da vértigo pensar que unos desarrapados hombrecillos, en unos cuantos barcos, fueran capaces de tales proezas, entre ellas sexuales.

  11. Maite

    Lo dicho. Si no sois fantasmas, fuera de la familia.

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