Saga familiar. Isidro. Primera parte.
Isidro fué el primogénito de aquella pareja formada por José Y Ramona, el primer parto, difíciles partos aquellos, y más si era el primero, que llevó a mi madre a Llerena, para ser asistida por una partera, mi abuela, las comadres y las vecinas en aquella casa de la Calle Santiago llerenense, donde nacimos cuatro de los seis hermanos, además de muchos otros primos y de algunos abortos, entre ellos uno de un niño que nació entre Isidro y yo mismo ( No había condones, no había ninguna clase de anticonceptivos, no había televisión. Tampoco había información sexual de la buena, y la que había, eclesiástica, ya era represora con el sexo y exhortaba a sus feligreses, todo el mundo por decreto, a que no hiciera nada por evitar, "lo que les mande el Señor" cuando las parejas se casaran y, claro, follaran...Se llenó España de familias numerosas, no importaba si iban a poder comer todos: la jodienda no tenía enmienda y los tabúes religioso-sociales tampoco.
Isidro, de niño, fué para mí el hermano más seriote y con el sentido de la responsabilidad más desarrollado, que me facilitaba no pocos trabajos de relaciones públicas que yo odiaba, me abría no pocas puertas, y se hacía cargo de las necesidades de los dos, no sólo de las suyas, ejerciendo de hermano mayor con inteligente naturalidad, asumiendo desde muy pequeño que tenía un hermano pequeño y que le correspondía a él una parte cuota de su seguridad, integridad física y hasta educación. O sea: Un perfecto hermano mayor, en toda la extensión de las palabras, las palabras "hermano" y "mayor".
Yo lo recuerdo incluso procurando que yo no metiera la pata o dijera alguna impertinencia delante de amigos de la familia o extraños, vigilante, controlador, incluso represor, en el buen sentido de la palabra, de los "desmanes" que yo pudiera cometer y que él entendiera que debía enmendarme la plana.
Así que tenemos a un niño inteligente, guapo según comentaba toda la gente, con una increible mata de pelo, responsable, con una especie de adulta personalidad a los cinco años que le permitía hacer su "trabajo" de niño por sí mismo, y aún le sobraba para velar porque yo hiciera el mío con todas las garantías de seguridad física y tranquilidad mental.
Fué mi referente aquellos años, mi ejemplo, mi guardaespaldas e instructor, mi apoyo y mi guía. Sólo por eso ya merece un altar especial en el templo de mi vida. Y lo tiene, ya lo creo que lo tiene: Altar mayor, peanas vips, zona exclusiva de los santos de mi máxima devoción.
Aunque no soy un portento en cuanto a memoria, en los "flashes" que tengo de mi infancia, estoy hablando de la primera infancia, siempre aparece Isidro como mi compañero de juegos, paciente y generoso, que me llevaba a "cazar" ranas a los riachuelos no sé si de Rubiales, o de Montijo, o de Guadiana del Caudillo, que así se llamaban aquellos pueblos por los que transitamos siguiendo la estela de los trabajos, no parece que muy consistentes, de mi padre en aquella fecha. A la sombra de Isidro me hicieron monaguillo los Padres Mercedarios de Llerena a los cuatro años,(hay fotos que lo demuestran aunque mis hijos siguen sin creerselo) donde un buen, y divertido, fraile, fray Gumersindo, nos instruía con dedicación y cariño en los oficios religiosos, nos daba de la despensa eclesiástica, siempre bien provista, un delicioso queso amarillo que a mí, en el recuerdo, aún se me hace la boca agua y, años después, sería determinante para que tanto Isidro como yo, ingresáramos internos como "postulantes" en uno de los colegios, seminarios, que tenía ésa congregación para formar a sus sacerdotes, Padres Mercedarios, del mañana.

En Rubiales, estamos hablando de entre uno y cuatro años, los mios, aparte de llevarlo a la escuela de la mano, me acuerdo que Isidro y yo teníamos un caballo de cartón, de esos que se mecían, enorme, un lujo asiático, la envidia de la chiquillería rubialense, y me acuerdo de ir disfrazados de "campanilleros", los dos, con unos "zajones" de cuero (esa pieza que se ponía sobre los pantalones y acordadas a las piernas por detrás) que no sé de dónde sacaron mis padres, que ríase usted de los zajones de cuero de los vaqueros del oeste americano, cantando canciones de puerta en puerta por aquel pueblecito rural que, la verdad, tampoco tenía muchas puertas. Algunas matanzas de cerdos, donde la gente se divertía y comía hasta ponerse enfermos, ese día no faltaba de nada, "lámparas" de carburo en las noches rubialenses (aún tardaría muchos años en llegar la luz eléctrica a aquél rincón), salir al atardecer a esperar a mi padre, y a mi abuelo, al camino para hacer el último tramo montado ¡¡¡a caballo¡¡¡(El recuerdo de mi abuelo montándonos encima de aquellos enormes caballos percherones es de lo más fresco que tengo de aquellos años en el disco duro), los rezos inevitables con mi madre antes de dormir, (había una oración en la que una parte decía "..concebida sin mancha.." y yo decía "...concebida sin "plancha".." ante la hilaridad de mis padres y del "listo" de mi hermano Isidro), son los pocos recuerdos que tengo de aquella primera etapa de nuestras vidas, la mía y la del protagonista de esta parte de la historia, mi querido hermano Isidro.
Esos primeros años, aunque no logro situarlos correctamente (joder, yo era muy pequeño, ya me corregirá Isidro los datos equivocados, que tiene más "cabeza" que yo...y más años) pasamos del ya conocido Rubiales a Llerena, a casa de mi abuela, aunque, y eso es lo que no logro situar, mis padres iban y venían dejándonos a algunos en casa de mi abuela Carmen y viniendo a buscarnos después, a Montijo y Guadiana del Caudillo, no sé bien a cual de esos pueblos fuimos antes, pero lo cierto es que desde los seis años de Isidro, hasta los ocho o nueve con los que se fué a Puertollano, yo me quedé unos meses más en Llerena, estuvimos dando vueltas a media Extremadura. Nuevas escuelas, niños nuevos en nuestras vidas, casas sin agua corriente, por supuesto, compartidas con otras familias, angustiosas estrecheces, sin duda, para mis padres, años difíciles para todos en aquellas, y en todas, las tierras de España, pero que yo no las recuerdo así, yo era un niño a quien no le faltaba de nada, o no era consciente de ello, porque vivía feliz y confiado: Iba con mi hermano Isidro.
Cuando llegó la hora de irse a Puertollano, quiero recordar que primero se fué mi padre solo, unos meses después se fué mi madre con el "niño chico", Ramón, e Isidro. Joaqui y yo nos quedamos un tiempo en Llerena.
En Puertollano se fueron a vivir a una casa de la calle de la Estación, creo recordar, hasta que encontraron una de, supongo, más enjundia, con un par de habitaciones más grandes y el derecho a la parte de cocina-comedor más desahogado. Esto estaba en la calle Benéfica, de esta sí que me acuerdo, una calle que desembocaba en el "Paseo". Sé que vivía otra gente en la casa, pero no consigo acordarme de ninguna de ellas, no sé si por suerte o por desgracia. Y, entonces, ya nos vinimos Joaqui y yo también.
Ya estamos en Puertollano. Mi padre consiguió de su empresa una casa en "Las seiscientas", no sin cierto suspense porque, un tío segundo mío, el padre de nuestra querida "Primi", se llamaba igual que el nuestro, tanto de nombre como de los dos apellidos, y tuvieron una especie de litigio que se acabó cuando le dieron otra casa al que se había quedado sin ella.
Y ahí nos tienes instalada a toda la familia en un barrio de seiscientas casitas de piedra, con su patio y su corral, sus habitaciones en la segunda planta, (un duplex, vaya) y, sobretodo¡¡¡¡con agua corriente y lavabo¡¡¡ la octava maravilla, un lujo tremendo, tenía hasta una cocina "económica" a carbón, que era el último "berrido" de los aparatos domésticos. Nuevos vecinos, algunos muy raros, nuevos amigos, bastante bestias por cierto, y que, por ejemplo, cagaban, lo hacían todo allí, en unos olivares cercanos por orden de sus madres, que no acababan de asimilar que aquellos artilugios de nombres como "inodoro" o "lavabo", que tenían incorporados aquellas preciosas casas, estaban hechos para usarlos y no se gastaban por el uso. Aquellos chicos, se me antoja que eran bastantes violentos en su mayoría, quizás natural en aquella difícil época, pero lo cierto es que se ejercía una crueldad hacia los más débiles que no entiendo como no ha habido más gente traumatizada a consecuencia de aquello. Aunque iban listos si creían que nos iban a amilanar a nosotros, que aunque nuevos en el ambiente, veníamos bastante asilvestrados del campo extremeño y ya estábamos algo curtidos en esas batallitas... Sobretodo Isidro, que ya comenzaba a dar muestras de una respetable, luego ya sería legendaria, mala leche, que a mí me permitía vivir relatívamente tranquilo y que era imprescindible para vivir en medio de aquellos salvajes "vecinos" de las "Seiscientas" que todo lo resolvían a mamporros y, cuyos juegos, aparte de alguno más inocentes, estaban salpicados de bastante sadismo, destacando entre ellos el llamado "el Rey y la Correa" y que, básicamente, consistía en moler a palos a los más pardillos de entre los muchachos.
Antes de irnos a las "seiscientas", estamos hablando del comienzo de los sesenta, mil novecientos sesenta, habiamos estado en un colegio del barrio de las "Trescientas", otro barrio nuevo en Puertollano, anterior a las "Seiscientas", y que también había surgido al rebufo de la planta Petroquímica, la "Calvo Sotelo", que su excelencia el dictador Franco, había tenido a bien montar en aquel pueblo, rico en pizarras bituminosas y con minas de carbón activas desde mucho antes. De aquel colegio, sólo recuerdo que, un día, y mira que no era malo yo en el noble juego del "apedreo", una piedra perdida me vino a abrir una brecha en la sien izquierda, cuya cicatriz luzco orgulloso, ahora desplazada más abajo, pero que en el momento que me pegaron la pedrada, fué en la misma sien y que el que me curó vino a decirme que no había sido fatal por puro milagro, si no para la vida, que también, si para el muy próximo ojo izquierdo. En fín, aventuras sobre las que, sin querer aburrir al personal, voy divagando para contextualizar aquel Puertollano y aquel ambiente donde crecía Isidro, nuestro protagonista, y un servidor de ustedes, como secretario y colaborador que se beneficiaba de la suerte de tenerlo a mi lado en aquella difícil época. Quizás sea gracias a Isidro, y a pesar de esa dificultad de la época, yo la recuerdo con añoranza y el sentimiento de haber sido un niño feliz.
Para entonces, Isidro volvió a su antigüo "oficio" de monaguillo, esta vez en la parroquia de la Virgen de Gracia, ya había nacido mi Maricarmen, ya eramos cinco y, nada hacía pensar que los cuarentones de mis padres iban aún a encargar a la que, por suerte, eso sí, encargaron como "benjamina" de la familia, el moquillo de mi Elo..
Difícil época aquella, en la que para que se haga una idea el paciente lector, tuvo su cenit, en lo que de miserable y difícil era para todos, y nosotros no íbamos a ser una excepción, en un par de anécdotas que detallo rápida y brevemente porque me parecen ilustrativas de un tiempo que, en sus aspectos menos lúdicos, menos festivos incluso para unos niños felices, tenía visos de dramática pobreza: Un día mi madre nos mandó a Isidro y a mí, de nueve y ocho años, más o menos, al matadero próximo donde años más tardes Isidro sería el encargado, incluso viviría dentro del recinto, a pedirle a los matarifes que nos llenaran una cazuelita de sangre de los animales que degollaban, porque me imagino que, en aquellos momentos, aquel miserable día, no tenía la pobre ningún otro recurso para darnos de comer...¡¡y mira que tenía recursos y apaños dentro de la escasez¡¡..Otra anécdota que recuerdo perfectamente sin ser yo un prodigio de la memoria,porque te quedan marcadas a pesar de haber pasado como cuarenta y cinco años, fué el día que, lo haciamos mucho Isisdro y yo, antes de ir a la escuela habíamos ido a buscar un saco de pan que arrastrábamos entre los dos, al economato de la Empetrol, calculo que a unos tres kilómetros de casa. Bueno, hacía tanto frío, íbamos tan al borde de la congelación con aquellos insufientes "jerseycitos" o gastadas trenkas, que la tonta del pueblo, "La Cuca", una vagabunda a la que normalmente nosotros, como todo el pueblo, denostábamos, con la crueldad que entonces se ejercía sobre los más miserables, cuando no directamente enfermos, nos paró y nos calentó las manos durante un rato entre sus raídos harapos mientras consolaba a aquel par de prinagaillos al borde de la congelación.
Por lo demás, juegos que se alargaban hasta bien entrada la noche, baños en los riachuelos, más bien charcones, armados casi siempre con nuestra "flecha", que le llamábamos al clásico tirachinas que algunos sabían confeccionar con categoría de arma mortal, para derribar (nadie nos decía que eso estaba mal) nidos de pájaros, cazar ranas, lagartos y lagartijas, algún precoz cigarrillo de "matalauva", "apedreos" y batallas campales con los chicos de los barrios cercanos en los que los de las "Seiscientas" comenzamos a ganarnos una merecida fama de irreductibles, severos maestros en aquellos mal equipados colegios...Pero que, todo en conjunto conforman una época que yo recuerdo con cariño y una sonrisa...
Y estábamos en estas cuando Isidro se fué a Los Mercedarios. Yo lo recuerdo, con su maletita, creo que de madera, arreglado y peinado para la ocasión, con diez u once años, partiendo serio y sin dramas para coger la "viajera" que le llevaría a su incierto destino, y no oculto que en ese momento no sólo lo admiraba, lo veía enorme, sino que sin duda me sirvió de ejemplo para que un año más tarde, si mal no recuerdo, fuera yo el que, con el gesto serio y adulto y la maletita de madera, me incorporara al Colegio Apostólico Mercedario del pueblo de Herencia, en el propio Ciudad Real, en el que coincidí con Isidro y donde me volvió a abrir no pocas puertas, antes de que se fuera a Lugo y yo ya volara sólo en aquel colegio. Con una foto de los chicos de los mercedarios que me mandó Isidro para ver si conocía a alguno, alguna cara me suena y sólo soy capaz de ponerle nombre a un chico de nombre Perfecto, pero no de Herencia sino en Lugo unos años después, en 1.967 concretamente, y que creo que son mis compañeros y no los de Isidro, acabo esta primera parte, que creo que me ha salido muy larga, agradeciendo a la peña que ha llegado hasta aquí, su santa paciencia...
Continuará.....


Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....
10 comentarios
http://www.fotosdesarria.com/displayimage.php?album=17&pos=38
todos son de tu curso o de la época que tu estuviste allí.
De lo demas ya hablaremos ya que ahora no puedo.
25 jun 2006 | 08:48 AM
no me imagino a mi tito isidro de niño. pero si era igual que de mayor seguro que era genial.
Por lo que he leido y por lo que se el tito era para con mi padre lo mismo que el Angel para conmigo osease el tipico hermano mayor responsable que no te deja jugar (es broma tito, seguro que tu no eras asi, el angel si).
Pd: me alegro que enseñaras a cazar ranas a mi padre
pd2: es un lujo conocerte
27 jun 2006 | 05:23 PM
Para mi Isidro, era un Dios, tu aun te relacionabas con el, salías con el, peleabas con el. Me acuerdo de la corta época en la que estábamos todos, después de que los dos vinierais del colegio, antes de que el cabestro de isidro se viniera a Barcelona, antes de que nos viniéramos todos detrás y muchísimo antes de que el muy capullo se fuera a su puertollano y nos dejara. tiraos, a ti sin darte la manita y a mi sin el Dios.
Decía que era como un dios, distante, serio, muy independiente, responsable, y reservado, muy reservado el carbón, todavía lo es, creo que lo temia/respetaba mas que a padre o madre.
Me recuerda a Ramoncito tiene ese carácter no se si de hermano mayor, como Angel,son unos siesos.
Hay dos tres secuencias de Isidro que tengo marcadas.
No se si el orden es cronológico.
Una cuando volvió del cole de frailes, creo que tu Jose aun estabas allí, se ve que cuando vino al barrio, digo yo, se metían con el frailecillo. Un día llamó a casa, abrimos y había 10 o 12 mocitos que le querían pegar, bueno en realidad le habían querido pegar antes ahora solo querían el zapato de uno que se lo trajo de recuerdo.
Y le dejó el recuerdo, porque antes de que madre lo pudiera sujetar le metió un zapatazo a la cara, a uno de ellos, creo que después de esa experiencia lo respetaron, mas en el barrio.
Otra del mismo tono. Semana santa, virgen de gracia, habían fuentes, otras fuentes en el paseo, la”Juaqui” y yo solos, no se que edad teníamos, y un tío grande enorme, se puso a tirarnos agua, pobre desgraciao, pasaba mi chache Isidro por ahí en ese momento, ni siquiera se quitó las gafas, pero le metió la cabeza en la fuente al tiarrón que era mas alto que el. La guardia civil los separó, bueno se llevó al tío para que isidro no se lo comiera.
La ultima por hoy, de aquella época, me manda madre al “cabezón“ (comerciante del barrio apodado así por ella). Yo el mierdina (también apodado así por ella, muy graciosa…) iba jugando con el duro, tirándolo al aire, en una de esas desapareció y no hubo forma, llorando desesperado porque madre me iba a dar pal pelo, volvía a casa, Isidro pasaba por ahí y me vio llorando, miró alrededor y al ver que no tenia que pegar a nadie (es broma), se lo expliqué y me dio un duro, para que fuera a comprar, el tío no se como se las arreglaba pero siempre tenia dinero. Me salvó de una buena, luego en la siesta, en el patio se me calló el duro, de entre la ropa. Y así a dios lo que es de dios.
Solo añado, que no se si es inteligencia o un quinto sentido, pero adivina, intuye situaciones, sentimientos y conflictos de todo tipo, y no se da ni miaja importancia,
No pongo ejemplos pero casos poco posibles sin apenas pistas… yo se lo que digo.
Y añado lo que me decían a mí en leroy merlín en las reuniones de comedura de coco, tú puedes aportar mucho mas al grupo, puedes influir en tus compañeros etc. Tu isidro igual pero con mas razón Isidro, y me refiero a todos y de todo, no te inmiscuyes, no tomas partido, cuando nos das mil vueltas, ¿es porque eres cómodo como yo?, o eres demasiado humilde como tu.
Yo siempre rozando las hostias…
5 jul 2006 | 07:35 PM
Sr. Mierdina: te voy a dar un pa i cates en la quijás.
Me emociona mucho todo lo que decis sobre mi, incluso las bromas pero creo que esagerais lo bueno y minimizais lo malo (que modestia).
Cualquier dia de estos tendre que sumarme a la terapia de grupo que ha montado el cabezón este en su blog y escribir sobre vosotros.
Mientras que eso ocurra no tengo mas que deciros que os quiero un monton a todos os he querido y os querré siempre.
Jose: Este mierdina es un cabrón ¿ a que si ?
6 jul 2006 | 08:45 PM
hace poco he estado con él ,me gusta verlo, no es que hablemos mucho, compartamos muchos secretos, ...pero él es mi hermano mayor ...no recuerdo haber dado ningún paso importante sin que él ( junto a otros de mis hermanos por supuesto )no haya estado presente...mi segunda llamada al terminar mi carrera fué a él ( la primera a mi madre, padre y a Mª Carmen porque estaban los tres juntos), y en fin muchos momentos compartidos, por suerte para mi que volviera a Puertollano me ha dado la oportunidad de verle más a él y a su familia y eso me llena de alegria.
Pero por sí alguien cree que esto es todo NO, en honor a la verdad y si somos sinceros creo que además de ser un cacho pan ...es un cabezón con el que no siempre estoy de acuerdo...y esto hace que nuestra relación fraterno-hermanal sea inmensamente más rica y divertida.
4 sep 2006 | 09:20 PM
Yo no sé si todo lo que decís es cierto pero lo que sí que sé en Isidro es el único que sabe que para que funcione el microondas de casa del abuelo es necesario encender el ventilador del comedor.
Se ve que están conectados provisionalmente... Debe ser ese método Vera archiconocido que poner las cosas provisionalmente, eso sí, bien presentadas.
Un beso a Isidro, Nines, Marián, Illo, Ángela y Edu.
5 sep 2006 | 11:17 AM
Jojojo¡¡..Esa no la sabía yo...A saber quién ha sido el manitas...Isidro no creo, que es muy apañao, aunque él más que electricista es ajustador matricero y un poco matarife...¡¡¡Habrá sido el Chema¡¡¡¡
5 sep 2006 | 06:59 PM
Elena , hoy no estoy deacuerdo contigo y eso va ser NOTICIA...el microondas de la cocina no funciona si no esta la luz de la cocina encendida ...porqué? SOLO DIOS LO SABE.El autor no lo tengo claro , pero creo que fue alguien con imaginación y dotes para hacer funcionar, sea como sea,una casa que ya pide a gritos una buena reforma.
6 sep 2006 | 11:15 AM
bueno quiero que sepais que ya que está de moda, yo tb tengo mi propio blog. donde podreis poner vuestras letras ya sea de canciones, poesia, prosa, cuentos o novelas, para que podais compartirla con todo el mundo aqui os la dejo..
www.espacioblog.com/tupropialetra
7 sep 2006 | 04:48 PM
Qumi, ya que está de moda, ¿por qué no te haces un blog personal y compartes con nosotros la poesía, la prosa, la novela o lo que te rote por los huevecillos, eh?
7 sep 2006 | 06:18 PM
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