La Coctelera

Mamporrero

La única verdad irrefutable es que no hay verdades irrefutables.

Don Eulogio...y la lata.

Traigo aquí el primer cabestro de mi galería de cabestros. Yo tendría ocho años, hace cuarenta y cinco, y sucedió más o menos así:

Aquel maestro, don Eulogio, con el "don" por delante como pomposamente se hacían llamar aquellos pobres maestros de escuela de este pobre país en los años cincuenta, mil novecientos cincuenta, se había hecho colocar una lata enorme encima de la tarima de madera, justo debajo de la enorme pizarra. Sobre ella había un enorme crucifijo a cuyos lados, como los ladrones del calvario, aparecían sendas fotografías de un patético y ridículo militar que había dado un golpe de Estado, y le había salido bien, y un señor llamado José Antonio, como nuestro protagonista, que nadie sabía muy bien qué es lo que había hecho, pero que allí estaba. Luego supimos que era el ideólogo fascista de la fascista derecha española de aquellos tiempos.(Y de estos).

Don Eulogio usaba aquella lata a lo largo de todo el día para lanzar, con considerable puntería aunque no infalibilidad, unos horribles escupitajos verdosos, producto sin duda de alguna enfermedad mal curada y que el pobre diablo arrastraba crónicamente. Al final de la jornada escolar, no voy a decir que conseguía llenarla, pero lograba una muy respetable cantidad del viscoso y repugnante producto dentro de la lata, sin contar el que se quedaba perfectamente colgando de los bordes y el exterior de la misma, y que aquellos desdichados muchachos tenían en su línea de visión todo el día, al estar la lata sobre la tarima de madera.

Los chicos guardaban un silencio sepulcral y disimulaban las náuseas como si les fuera en ello la vida. Con don Eulogio nadie en su sano juicio se atrevía a pestañear a lo largo de la jornada escolar, meritorio sin duda para él al tratarse de niños entre ocho y doce años. Y es que el bueno de don Eulogio había encontrado el método perfecto para mantener a raya a aquellas, por otra parte, salvajes criaturas.
Se paseaba por entre los pupitres,aquellos recios pupitres de madera con tintero incorporado, con las manos entrelazadas en la espalda y tarareando junto con los alumnos aquellas monótonas cancioncillas con las que se enseñaba cualquier materia, o se rezaba, todos a voz en grito, todos al unísono, casi todo contenido en la "Enciclopedia Álvarez" (foto). De pronto se detenía, mandaba parar la canción con un gesto de ambas manos, se acercaba a los primeros pupitres si estaba lejos de ellos y, desde esa línea, a un metro aproximadamente de la lata, iniciaba una secuencia de carraspeos y convulsiones, siempre cumpliendo todos los tiempos guturales y espasmódicos, para lanzar al fín el casi siempre certero proyectíl a la sufrida lata, sacar el pañuelo, secarse los labios e iniciar de nuevo la cancioncilla de turno ordenando con un gesto a aquellos mártires que le siguieran.

Supongo que nunca llegó a considerar el tremendo asco, la angustia suprema que a José Antonio y a sus compañeros le producía aquél dantesco espectáculo.

Aún así, la visión de aquello, con ser horrible, no era lo peor que Don Eulogio y sus miserables bronquios le podían deparar a cualquiera de ellos. Y por eso callaban cobardemente. Nadie estaba libre de que le pudiera suceder y a José Antonio le llegó una sóla pero aciaga vez que se quedó grabada en su memoria para el resto de sus días.

Siendo un buen alumno como era, había conseguido esquivar tan tremendo trance, pero aquel día, a punto ya de terminar el curso de don Eulogio y pasar el curso siguiente al de don Antonio, quizás fué la confianza adquirida de tanto tiempo de no morder el polvo, quizás le cegaron los cachetitos cariñosos que don Eulogio le propinaba por sus contínuos éxitos escolares, pero el caso es que aquella mañana de primavera, a la vuelta del recreo y en una inexplicable y fatídica bajada de reflejos, sucedió:

José Antonio entró en la clase, donde ya aguardaba don Eulogio, hablando a voces con su amigo Pepito sobre la validez o no de un lance del recién abandonado juego.

.-José Antonio!!.- bramó don Eulogio.

.-Sí, digame.-Contestó el desgraciado sin que le llegara la camisa al cuello y sientiendo que la sangre se le helaba en las venas.

.-A la clase se entra en silencio. ¡¡ESTA TARDE, LIMPIA USTED LA LATA¡¡.-Sentenció inapelable el cabestro de don Eulogio.

9 comentarios

  1. asperus

    Don Eulogio, se llamaba Don eulogio, luego sigo que me estan llamando.

  2. kimito

    mira que esta historia la he oido un par de veces, pero ninguna vez la he leido, aunque ya sabia el final, no he podido soportar tener un "principio de arcada" durante todo el texto.

    Mientras la leia, ha aparecido mi madre( que supongo que ya lo habria leido )y yo le he dicho - que asco!!- ella me ha respondido, esque las escuelas de antes.....

    no me puedo imaginar como serian esas escuelas, no tengo ni idea, intento imaginarmelo, y lo unico que veo es una escuela con tropecientos niños, con sotanas negras hasta los tobillos ( esto lo he visto en las fotos de mi padre cuando era pequeño ), con niños con jerseys con el cuello de la camisa por fuera, unos pantalones cortos, unos calcetines altos, y unos zapatos, pero lo que une a todas estas imaginaciones mias, es que todo era en blanco y negro, alguna vez, de mas pequeñito me preguntaba si realmente era en blanco y negro la niñez de mis padres.....

    una lata, es simple no? quiero decir que yo, que he sido experto en saber si los profesores son de vocacion o son unos funcionarios de esos, que les importa mas que suene el timbre, que intentar que un niño acabe sus estudios...puedo decir que eso, ese profesor, aunque fascista, era de VOCACIÓN, os tenia a todos acojonados!!, "aculillados!!" que se dice ahora.
    No me podria imaginar una clase de ahora con un profesor que le hiciera eso a los alumnos, seguramente porque el profesor no duraria en la escuela mas de una hora, que es lo que dura una clase, y vendria un niño, aunque fuera el mas timido de la clase y le diría : - como me hagas cojer la lata te denuncio!!, eso, el mas timido, seguramente el que lleva una cruz por pendiente, un cenicero por pelo, y dos borrachos por padres, le diría: - denunciarte no, porque el monillo es un hijoputa que me tiene fichao, pero como me hagas cojer la lata, te rebiento las ruedas del coche, que ya me he quedao con tu coche,y con tu cara .

    Y como no se como seria vivir lo de la lata en esos dias, por eso explico esto, para que sepais lo que pasaria ahora si un profesor, coje una lata, le escupe un moco, falla, y te la hace ir a vaciar, DIOS!!!! lo pienso, o lo escribo y me da un asco increible, bueno ya paro de escribir sobre el tema que de aqui un rato voy a comer, y no quiero recordar la famosa lata, que un dia mi padre, tuvo que ir a vaciar, viejo!! luego te preguntarás de donde te vienen a ti los KEMODECTÓMAS!!!!

    VENGA CABESTROS!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. KIMITO

    AH!!!! VIEJO, PONTE UNA FOTO " MAS MEJOR " EN EL APARTADO DE SOBRE MI, QUE YA SE QUE TE PONES LA FOTO DE LA COLETA PARA PARECER MAS PROGRE, PERO A MI NO ME ENGAÑAS, PON UNA DE ESAS QUE VAS CON BOINA, O QUE MIRABAS HACIA OTRO LADO EN PLAN DESPISTADO EIN? EIN? EIN?...

    ALE MAMPORRERO!!

  4. Angel

    Seguro que os preguntais: qué debe pensar un maestro actual de aquello?...no he recibido ninguna llamada para preguntérmelo...debe estar estropeado el teléfono.
    Pues bién, resumamos:
    1) Aquel cura os tenía a todos 5 horas en completo silencio
    2)Resulta que mi padre, protagonista de la historia aún se sabe los rios y afluentes de España y de muchos otros paises, amén de multitud de poesías que estudío en aquellos días de latas
    3)mi padre, como muchos de su generación dice buenos días y adios cuando entra y sale de un sitio

    Ahora comparémoslo:
    1) he aprendido despues de llegar agotado y cabreado a casa que no se puede tener a 25 fieras en silencio 5 horas al día
    2) los niños al llegar a sexto no pasan de las tablas de multiplicar (aduras penas) y de saber escribir su nombre...no han oido nunca la palabra afluente y para ellos poesía es el delantero húngaro del Celta
    3) A pesar de los castigos (bastante más soportablesque lo de la lata) entran a las aulas sin llamar a la puerta y se dirigen a su sitio sin decir:- ahí te pudras cabrón.

    Conclusión: Aquel Don Enrique era un maldito genio

    PD: es broma, era un maldito hijo de puta y si Dios existe le daría una "segunda oportunidad" en una escuela pública en Rubí

  5. José Antonio

    Ah, que era una broma¡¡..
    Menos mal, porque si me tengo que leer de Angel, que por ponerse en plan corpotativista y gremialista, me justifica que la letra con sipiajo entra, apaga y vámonos...
    Con sangre si que se ha creído durante mucho tiempo que entraba: Nuestros padres, equivocados sin duda, les decían a aquellos sádicos maestros que si "tenían que darnos un bofetón que nos lo dieran". No se daban cuenta que a una buena parte del gremio de la época se la pondría morcillona la sóla posibilidad que le sugerían aquellos ingenuos padres...
    Aunque también había maestros que eran unas bellísimas personas, claro..

  6. José Antonio

    Dice mi hermano que se llamaba don Eulogio...Bueno, esperaré que me lo confirme para corregirlo. Él siempre tuvo más memoria que yo, por eso anda ya calvorota total, juar, juar¡¡

    NB.-Gracias, beneit¡¡

  7. el simplon

    Jo que guay el texto....ahora explica la de ese otro alumno que se sacaba los mocos (los que tienen baba) y los encestaba donde queria al son de la mitica palabra "ERGA" que a saber lo que significaba.
    En cuanto a don Eulogio o don lo que sea es el tipico personaje de cuentame que nunca saldra en cuentame....como aquella ama de casa que no trabajaba fuera y que engordaba segun pasaba los años

  8. KIMITO

    O NO...NO...EXPLICA PORFAVOR ESA HISTORIA EN LA QUE TENIAIS QUE ROMPER EL HIELO POR LA MAÑANA CUANDO OS LEVANTABAIS, PARA LAVAROS LA CARA....SI..SI ESA...ESA...

  9. José Antonio

    No te rías de tu padre, Kimito, que te echo un sipiajo que te cagas las patas abajo¡¡¡.

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