
Cuanto más al Norte, más guapa es la Costa Brava. Bueno, es guapa toda ella, pero parece que hasta donde llegaba el tren costeando desde Barcelona, un poco antes de Tossa de Mar que, por lo montañoso, hace como de barrera natural, los pueblos, las playas, se han consagrado mayormente al turismo de sangría infame, zapatillas, discoteca y el poco, o el mucho, sexo que la peña pudiera pescar o pescase.
Yo iba mucho a Lloret de Mar de jovencito, y me gustaba: Se ponía hasta el culo de guiris sedientos/as de sangría y de sexo y allí ligaba hasta el apuntador. Además, lo del sida y eso ni se conocía. Volvías de allí el lunes, directo al curro, como los gatos en época de celo de las gatas: agotado, roto, sucio...pero feliz.
Pero, amigo, a medida que te haces mayor, no sé si es que se vuelve uno más exquisito o que aprendes a seleccionar mejor lo mejor, valga la mejordancia, sigues enamorado de la Costa Brava, pero te vas yendo hacia el norte, cuanto más al norte mejor. Hasta Cadaqués, por ejemplo, un pueblecito de pescadores que, con el Cabo de Creus que está al lado, componen un canto, yo lo he oído, a la magia de la luz, del azul, del viento, de los sentidos. Estás allí con, por ejemplo, tu chica, y levitas, el murmullo del mar de Cadaqués, del cap de Creus, la luz, el viento, te pone... En serio, se lo he oído decir a mucha gente después de experimentarlo yo...Lo mismo pasa con Roses, y con el Port de la Selva (si vas por Port de la Selva, métete un "suquet de peix" en cualquier restaurancito de pescadores que te vas a cagar)..Esta vez no hemos ido, pero Pals y Peratallada son dos pueblos increibles, dos maravillas monumentales de la edad media con torres románicas, arcos góticos, ventanales renacentistas....
Este fín de semana hemos estado en Begur (Aiguablava), y hemos visitado La Escala, Palamós, Platya de Aro, Ampurias...El tiempo acompañó, pues aunque hacía frío, lucía el sol y , con él, la luz inigualable de esa parte del Mediterráneo.
Mira que el mundo en general, España en particular, está lleno de maravillas, de sitios para perderse, para gozarlos....Dejarme que yo, quizás sea porque no soy muy viajero, quizás porque tengo la suerte de estar servido en mi entorno, prefiera la Costa Brava en particular, Girona en general:
Gastronomía, (no en vano está por allí el Bulli de Ferrán Adriá, en Roses, un lugar idóneo para degustar la cocina de la región, un lugar en el que el mar se mete por las calles, la calle es mar.... El Céller de Can Roca, en Girona capital, Els Tinars, en Llangostera, o el restaurante Torre del Remei en Bolvir), playas y calas fantásticas y límpias, nieve en el Pirineo, bosques, montañas, parques naturales como Els Aiguamolls de l'Ampurdá o las Islas Medas, historia viva, como Ampurias con sus ciudades romana y griega,(En Ampurias, en sus ruinas, nos perdimos la Maite y yo el domingo pasado varias horas, palpando la historia en cada piedra) de donde partió la cultura romana, o la invasión, como se quiera, hacia toda la península ibérica.
(Aquí vemos como Publius Mamporrerus sale por la puerta principal de la muralla de Ampuries en busca de aventuras y eso, mientras Popea Maitechorum se queda en lo que venía siendo la cocina de la casa)


En Ampurias desembarcaron y se instalaron unos romanos por primera vez en la península. Si se remonta uno a donde le interese, los romanos podrían decir que antes que Castilla, o León, o Catalunya, o Andalucía, España fué una provincia de Roma, podían reivindicar que somos todos romanos. Otra prueba más, lo digo por los separatistas de uno y otro lado, o por los centralistas, de que por desgracia o por suerte tenemos todos la misma historia, somos la misma cosa, la misma maravilla o la misma mierda, pero la misma...
En fín, que, eso, que hemos vuelto a la Costa Brava, siempre volvemos cuando nos gusta, en invierno, sin guiris ni paletos en bermudas, con los buenos restaurantes y hoteles accesibles y nada abarrotados, con los acantalidos vírgenes delante de la ventana, con las gaviotas queríéndose meter en la habitación.
Viendo esos acantilados, esos bosques que se acaban al borde mismo del mar, y estando donde estábamos, en Begur, me acordé de aquellos versos de Josep María de Segarra -1894-1961-, escritor satírico que conocía bien estas tierras y que seguro que se inspiró, asomado a los acantilados de Begur, mientras hacía sus necesidades fisiológicas y, de paso, también meaba:
Pixo a l'abim:
al fons la mar blava,
allà el cap de Begur,
aquí el cap de la fava.
La traducción, más o menos libre, sería:
Meo en el abismo
Al fondo la mar azul
Allá el Cabo de Begur
Aquí la punta de mi....mismo.
Dicha sea la gilipollez para amenizar el post turístico.