Hay gente pa tó. Una de filosofía.
Yo tenía poco más de cuatro años, hace cincuenta, cuando nació mi hermano Ramón, pero me acuerdo perfectamente porque, por ésa época, entre cambio de domiclio o cambio de localidad, en función de los trabajos de nuestro padre, una vez más, seguramente también para que mi madre pariera bien acompañada por mi abuela Carmen, aquellos arriesgados partos con comadrona y vecinas, estábamos en casa de ella.
Y estábamos, en aquella casa se podía llegar a juntar más de treinta personas , hacinaditos en una de las habitaciones, en dos camas, catres, jergones, una para mis padres y otra para los churumbeles.
A la hora que me despertara cada mañana, sistemáticamente, me pasaba a la cama de mis padres, que me hacían un cálido y generoso hueco. Algo normal, por otra parte. Pero aquél día, cuando me disponía a hacerlo, algo impactante trastocó mis planes. Yo no sabía nada, no sabía, o no recuerdo que supiera, que mi madre estaba embarazada. Mucho menos que había parido. Lo cierto es que cuando buscaba mi precioso hueco en su cama, me hizo un gesto y me enseñó una cabecita de bebé. Era Ramón. Me dijo que tenía un hermanito más, que lo dejara dormir, que acababa de nacer. Me quedé patidifuso. Seguramente, yo, que tengo la memoria de un pez, me acuerde del nacimiento de Ramón por esa impactante sorpresa, por esa impactante cabeza. El que me robara mi momento favorito del día, mi cambio de cama para acurrucarme con mis padres, creo que aún no se lo he perdonado, pero me voy recuperando del trauma y algún día no le guardaré ningún rencor.
Poco después, yo iba de sorpresa en sorpresa con Ramón, me enteré y también me impactó sobremanera, que tomaba leche de burra, de una burra que veía yo pasar tirada por su amo, el generoso donante, por delante de la puerta de la casa de mi abuela, una leche que parece que le proporcionaba algún suplemento alimenticio necesario para él, que se estaba criando con algunos problemas. Entonces era milagroso que no fuera así, había una gran mortalidad infantil y todos eramos unos supervivientes.
No sé si sobrevivió por la leche de burra, o a pesar de ella, porque me imagino las condiciones higiénicas en las que se recogería aquella leche en aquel tiempo, pero el caso es que salió adelante. Ramón comenzaba a aprender a dar saltos mortales con tirabuzón, para escapar con bien de las dificultades.
Aquellos años anduvimos casi como nómadas de pueblo en pueblo: Rubiales, Llerena, Montijo, Guadiana del Caudillo (supongo que ya le habrán cambiado el nombre. Actualización. No se lo han cambiado: Ayer ví una noticia de un accidente de tráfico entre Montijo y Guadiana ¡¡¡del Caudillo!!))... Aparte,algunos de los chicos nos quedábamos en la casa de alguna tía, en Berlanga, Campillo de Llerena.....Finalmente Puertollano.
Cuando llegamos a Puertollano, Ramón era el "niño chico", el menor de aquella familia numerosa, a la que aún le quedaban miembros por venir, mis hermanas Maricarmen y Eloisa, estas ya manchegas.
Fué creciendo con algún problema más de salud, hasta el punto que sin llegar a ser un niño, un adolescente, débil, si que tuvo que volver a dar algún salto mortal, superar algunas dificultades para seguir adelante.
Le perdí la pista, como a todos los demás, cuando me fuí al seminario. Las comunicaciones de entonces, por carta, no eran lo suficientemente flúidas como para mantener una relación de ningún tipo en la distancia, y yo no iba por casa nada más que por un periodo de un mes al año, en los que lo veía crecer, ya con normalidad, aunque muy delgado y no muy fuerte, secuela indudable de los problemas de la niñez.
Cinco años después, cuando colgué los hábitos, Ramón ya era un adolescente perfectamente sano, y creciendo a velocidad de crucero sin más sustos, sin más sorpresas, sin muchos saltos mortales.
El siguiente salto, para él y para todos, fué con ocasión del traslado de la familia. Sí ,amigos, nosotros somos una de aquellas familias, no todos, porque mi padre nunca quiso hacerlo, algo que me parece muy bien, que cogieron su maletita y, rumbo al norte en busca de mejores pastos, recalamos en el cinturón industrial de Barcelona. Ramón tenía doce o trece años. Yo, diecisiete.
Mi madre iba y venía a Puertollano, allí estaba su casa, y nos arreglábamos como podíamos: Primero un piso alquilado, con Isidro, Joaqui, Ramón y yo. Es lo que recuerdo. Luego, tres habitaciones, en tres pisos distintos, durante algunos años, en algunos casos acompañados de Joaqui, en otros de Joaqui y Antonia, luego mi mujer, y en otros Ramón y yo solos, con los caseros, o anfitriones, o como quiera que se llamen los alquiladores de una de las habitaciones de su casa. Años duros, mucho más mirándolos en perspectiva, pero que entonces no me lo parecieron y , creo, que a Ramón tampoco.
Un Ramón que, burla burlando, se había hecho casi oficial de fontanería como ayudante de un buen lampista, que se les llama aquí a los fontaneros y que, como no podía ser de otra manera, aunque era muy pequeño para verse en ésas, fué sacando la cabecita, aquella cabecita, ahora ya más desarrollada, y volando perfectamente sólo. Quiero creer que mi presencia le serviría alguna vez para sentirse más arropado. La suya a mí , si que me sirvió.
Una anécdota me viene a la memoria, también relacionada con su salud en esos años:
Hubo que operarlo, sobre los quince o dieciseis años, en el Hospital del Valle Hebrón, al lado mismo de donde yo me iría a vivir unos años más tarde, de una "fistula" en el cuello que, por lo visto, se le estaba complicando y amenazaba con complicarsele aún más. Me impactó, otra vez los impactos de Ramón, cuando salía de quirófano aún groggui de la anestesia y en medio de lo que parecía un profundo sueño, comenzó a decirme: "Jose, estoy bien, Jose, estoy bien".... Muchas veces, sin parar, desde que mi madre y yo nos acercamos a la camilla por el pasillo y hasta bastante rato después, ya en la habitación. "Jose, estoy bien"...Se me quedó para siempre esa cancioncilla, no sin una buena carga, por qué no decirlo, de emoción y comunión con el único de mis cinco hermanos con el que, cincuenta años después, puedo decir que hemos estado viviendo uno al lado del otro, sin interrupción, muchos de ellos.
Cuando nos casamos Antonia y yo, ahí tenía Ramón su habitación, como no podía ser de otra manera. Y, luego, cuando compramos un piso más grande, ahí estaba Ramón en su habitación más grande. Él y Neus, una novia que tenía entonces, fueron determinantes, Neus fué la que se dió cuenta de la gravedad, para que lleváramos a urgencias a mis primogénitos Ángel y José Ramón, ambos los dos gemelos , unos bebés de poco más de un año, que se nos estaban deshidratando con una gastroentiritis tremenda y galopante. Cuando llegamos a Urgencias, otra vez el Valle de Hebrón, los médicos nos dijeron que habíamos llegado muy justos, que estaban prácticamente deshidratados, que por poco no los contamos. Putos saltos mortales de la vida.
Se casó con María, madre de sus hijos Ramón y Blanca, cuando los gemelos tenían cuatro o cinco años, poco antes de mi divorcio con Antonia, lo que me llevó a vivir, por primera vez en bastantes años, relatívamente lejos, pero relatívamente cerca de Ramón, él en La Llagosta, yo en Barcelona, pero nos arreglábamos para vernos con frecuencia.
Además, trabajamos los dos unos años en la misma empresa, una multinacional belga del bricolage, hasta que Ramón, hizo otro salto mortal y se me fué a la competencia. A patir de ahí, ya nos vimos mucho menos.
Hace dos o tros años se separó de María. Me consta, porque yo también he pasado por esa experiencia, que fué desgarrador para él, pero volvió a superar el salto mortal.
Los dos somos ya abuelos, los dos de sendas preciosas niñas, las dos de nombre María.
No pretendo hacer una biografía exhaustiva de Ramón. Sólo unas pinceladas de ella, en su relación conmigo, y porque me apetecía hablar de él, hablar bien de él, en estos días difíciles, en los que las circunstancia de la vida le obligan a dar, otra vez, un doble, o triple, salto mortal, en lo personal, en lo profesional, en lo vital.
Lo he visto afrontar la situación con una entereza indomable, y con un brillo de nuevas ilusiones en los ojos. Algo que ya no me sorprende.
He estado hablando con él y me ha dicho: "Jose, estoy bien"....Como aquél día en el Valle de Hebrón. Para mí es suficiente.

Pacata y estrechona en apariencia, seria y responsable en su trabajo, también en apariencia, Pilar no tenía, en apariencia, especial interés por el sexo.
Eso es lo que creía, al principio, cuando llegó Pilar a aquel lugar, la gente de su entorno. Poco tiempo tardaron los conocidos y compañeros de una físicamente espléndida Pilar, condenadamente atractiva, dueña de la llave del morbo, ropas caras, bien puestito el interior según contarían luego los bocazas que cuentan estas cosas, en darse cuenta que de pacata nada, que esa era su pose favorita, que nada de estrechona, eso formaba parte del plan, y se ganó en poco tiempo una merecida fama de morbosa promiscuidad que ella, lista como la zorra que pudo comerse las uvas al fin, a base de habilidad, alimentaba y administraba en las justas dosis para que nadie de alrededor, en edad de merecer, perdiera el interés por ser un día el que escalara aquella muralla.
Ella había decidido, fría y calculadoramente, la calculadora la llevaba entre las piernas, que había para todos, que incluiría a todo el que lo mereciera en su espléndida colección de trofeos.
Y no fueron todos porque entre los hombres siempre hay un uno por ciento de fieles parejas de sus parejas y un diez por ciento de diablillos que, sencillamente, no se atreven a entrarles, a abordar, mucho menos insinuársele, a mujeres como Pilar. Mucho menos, cuando se había ganado ya su merecida fama, otra vez los bocazas, de bomba sexual.
Salvo esos once, ese once por ciento, los otros ochenta y nueve, más o menos, se encargaron de elevar a Pilar a los altares de la mitología, de campeona mundial del noble arte de follar. Para ser justos, hay que decir que muchos no hablaron, también hay cierto porcentaje de varones que no cuentan sus andanzas y, como siempre pasa, los que más hablaron fueron los del gatillazo, otro importante porcentaje inevitable en las estadísticas, y en la realidad, y que Pilar se encargó de publicitarlo. Eso sí, con bastante más clase, menos grosera pero implacablemente, que los bocazas habladores.
Fué la protagonista de muchas anécdotas, la gente contaba sin ambages, seguramente exageraban los bocazas que cuentan estas cosas, mil y una historias de proezas sexuales, de polvos memorables con Pilar que, a los pocos días, a los pocos polvos, perdía el interés por el encabronado don juan de turno y a otra cosa, mariposa.
La mejor anécdota de Pilar que le llegó a los oídos al autor de esta historia, con la que que quiere hacer un pequeño homenaje a esa pedazo de hembra, permítaseme la expresión, fué aquella en la que, con el marido de viaje al teléfono y un pretendiente encabronado apostado en la plaza esperando su oportunidad, con el teléfono en la mano y asomada a la plaza haciéndole carantoñas al apostado, le pedía al puntual amante con el que se encontraba en ese instante y que la tomaba, inevitablemente, de otra forma no hubiera sido posible la escena con el de la plaza, por detrás..(Atención: el marido al teléfono, otro tío en la plaza intentando traducir lo que ella parecía decirle y un tercero follando con ella en esos momentos. ¿Lo pillas?)...Pues ella, con violentos movimientos de cadera, le pedía más y más (el típico: ¡¡Máááááááááássssss¡¡....¡¡Aaaaaaasííííííi¡¡) placer, despertando, más que despertando confirmando a bombo y platillo al marido que algo le estaba pasando a su terroncito de azúcar, a la vez que estaba provocando la locura del de la plaza, al creer el desdichado que los eventuales gestos obscenos desde la ventana le estaban dedicados,.
Y el amante, el que estaba allí con ella, alucinado pero muy en su papel, fué testigo del mayor orgasmo, qué digo orgasmo, multiorgasmo cósmico femenino que imaginarse pudiera o pudiese. El chico también disfrutó especialmente, pero mientras lo hacía, en plena eyaculación, se prometía que, a pesar de ser amigo de las emociones fuertes y de los polvos a lo grande, jamás repetiría una experiencia como la que por poco le provoca, en aquel momento, un infarto de miocardio. Y así lo hizo. Y así nos lo contó.
Lo último que supimos de Pilar es que se separó del marido del teléfono y se largó con el diablillo que aquel día permanecía apostado en la plaza, que le puso un piso sin hipotecas y siempre pensó que lo que le había llegado a los oídos eran sólo habladurías de la gente que no tiene acceso en la vida, como él, a las mujeres de bandera. Ella le confesó que aquel día en la ventana, mientras lo observaba en la plaza, comprendió, de ahí sus gestos, que era el hombre, el macho, de su vida. Si no lo hizo subir, fué porque, desgraciadamente, aquél día su suegra y ella, tenían una sesión programada e ineludible de pedicura y manicura a domicilio. Algo tenía que decirle.
El marido al teléfono, que a pesar de que algunos actos de Pilar, sobretodo al teléfono, pudieran parecer sospechosos de contener algo de sexo, se alegró cuando se deshizo de "aquella frígida insensible" de la que apenas había obtenido nunca más que coartadas inhibidoras de la líbido, como el recurrente "tengo jaqueca". La verdad, ahora lo sabemos, es que si la relación era convencional, y con él lo fué siempre como novio y marido oficial, Pilar no se motivaba.
El ocasional amante, colaborador necesario el día de autos de aquel record mundial multiorgásmico, fué presa fácil de la acechante Ansiedad, cuya patología tuvo que tratarse, ya para siempre, y lo más morboso que se permitió luego, fuera de su vida conyugal, fueron aquellas sesiones de donación de semen que realizaba, altruista y gratuítamente, para una conocida clínica barcelonesa.
Yo también lanzo la pregunta que hacía hoy Manolo Saco en su blog de 20Minutos:
"Meditación para hoy: Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, aseguró en su campaña electoral que si no reducía a 30 días las listas de espera en la Sanidad pública dimitiría de su cargo. Ayer, su Consejero de Sanidad reconoció que no sólo no habían reducido el tiempo de espera, como habían asegurado hace meses, sino que la han aumentado a 42 días. ¿Vosotros qué creéis, dimitirá o no dimitirá? Bueno, no seáis tramposos, porque la respuesta es fácil. Cambio la pregunta: ¿Qué razones creéis que dará para justificar que no tiene por qué dimitir? A ver, listitos, ahí os quiero ver. "

No sé Manolo...Hummmmm¡¡. A ver que piense....Dirá que ella se iría porque no tiene apego al poder (jajaja), pero que no puede dejar al ciudadano madrileño sin su imprescindible presencia, que luego se hacen votantes socialistas o asesinos en serie, que la chusma es muy influenciable.....O que..¡¡¡LA CULPA ES DE ZAPATERO¡¡, socorrido discurso que le sirve lo mismo para un roto que para un descosido.
Pues aún se cree la petarda ese cuento que andan contando sus apologetas de que tiene capacidad y valía, que además está muy bien colocada por si falla Rajoy, para ser la próxima candidata a la Presidencia de España por el PP. ¡¡Te cagas¡¡

Ha muerto Pinochet, ese hijo de Satanás, una de las peores alimañas de latinoamérica, del mundo. Otro hijo de puta, como Franco, que volvió contra su pueblo las armas que les habían sido confiadas para su defensa y perpetró los asesinatos, las torturas más sanguinarias, contra la mejor juventud de Chile, contra todo y todos los que le estorbaran para hacer de Chile su propio cortijo. Hace cuatro días. En nuestra querida latinoamérica. Luego se descubrió que, además, robó a manos llenas de las paupérrimas arcas del país que decía salvar de la pobreza y el comunismo.
Ya me pasó cuando murió Franco: Una sensación de frustración por haber consentido, yo y todos los demás, que muriera de viejo y en la cama. Y millonario. E intocable.
Y sus hijos, y la perra cómplice de su esposa, gozarán de una inmensa fortuna que el sátrapa le robó a su torturado pueblo.
En la hora de la muerte del dictador asesino, uno se acuerda de Victor Jara y de tantos chilenos torturados, asesinados por ese cerdo y sus mamporreros, unos asesinos que aún se pasean por Chile sin que nadie les vuele la cabeza, maldita sean sus asesinas almas.
Que los gusanos hagan el trabajo que no fuimos capaces de hacer los humanos.
Púdrete, cabrón.
Ha venido a palmarla hoy, precisamente hoy, el DIA MUNDIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.
Paco es un obrero cincuentón, aunque se tiñe el pelo para aparentar menos años, sin conseguirlo, y dice, y se lo cree, que es un artista, "cantaor" concretamente, con mala suerte.
Fué paracaidista y estuvo en la "trena" cuatro años por que le pillaron "trapicheando" con cocaína en un bar que "regentaba". En realidad, él se "comió el marrón", y eran otros los que traficaban en aquel antro en donde hacía de camarero, pero es que Paco, aunque él se tiene por poco menos que un genio, no es muy espabilado y, eso si, un gran mentiroso.
Si lo dejas, te cuenta con todo lujo de detalles, adornados por una estudiada sarta de mentiras para mejorar el producto, su aventura carcelaria, la mili en los "paracas", todos y cada uno de sus "conciertos", con predilección por aquel en que "levantó de sus asientos a mil personas en Jeréz de la Frontera, un dia que le hizo, a él, de telonera Isabel Pantoja, cuando era una chavala que empezaba", y doscientos chistes seguidos, infumables chistes que él adorna con el patético latiguillo de que son "hechos reales", algo que le tengo yo oído a alguno de esos humoristas andaluces a los que imita.
Antes también nos quería endilgar algún que otro "fandanguillo"... pero ahí me cuadré, me negué en redondo, me tuve que enfadar con él, "a mí no me gusta el cante, Paco, joder, para eso te vas a la "Casa de Andalucía", que está ahí mismo".. Pero es que ya lo habían echado de la Casa de Andalucía y de varios sitios más, por pesado, por que cantaba a todas horas, por sus horribles chistes, aunque fueran sobre hechos reales, por la brasa insoportable que da a los que tienen la desgracia de caer en sus redes y no saben zafarse. Sin embargo, tiene su público. Algunos, paisanos y gente de su misma cuerda, que lo vieron cantar alguna vez en algún triste "tablao" de tercera, lo han idealizado desde la ignorancia,con la entrega sumisa que suele ser hija de la ignorancia, le hacen de monaguillos, "palmeros" y jaleadores de sus chistes, sus trolas y sus cantes. De modo que, cuando se juntan varios de ellos con él en el bar, no es fácil meterlos en vereda y evitar que aquello se convierta en un tablao de tercera, con la pertinente huída del resto de la parroquia.
No hace mucho me abordó, como siempre, con la intención de "agredirme", él cree que halagarme, con unos de sus chistes :
.-Hozé, ¿no te he contao nunca el shiste der
güevo?. Bueno, no é un shiste, é una coza que pazó en la realidá..
Me lo puso a huevo, valga la ovípara redundancia, y no tuve más remedio que soltárselo, redundando un poco más:
.-¿Del huevo?...¡¡Hasta los HUEVOS me tienes con tus chistes y tus gilipolleces, pesao¡¡¡¡
Desde entonces apenas se atreve a contarme nada, aunque sí que me mira, estudiándome, a ver si me pilla un día con la guardia baja, de buen humor, receptivo, para atacarme de nuevo...Pero yo me hago el duro y el distante y, para no darle comba no le doy ni los "buenos días", porque es seguro que se abrazaría ansioso a esas dos palabras para entrarme...:
.-¿Güeno día?. ¿has disho güenos día?, ¿ no te he contao nunca el shiste de lo gúeno día?. Bueno, no é un shiste, e una coza que pazó en la realidá...Iba un tío por Zeviya, y...
.-Perdona, Paco, que me llaman de la cocina....
Por lo demás, Paco cumple con todos y cada uno de los requisitos del perfíl del antigüo y tópico, pero real, españolito, aunque también hay jóvenes que han abrazado el perfíl con devoción y ganas, machista, misógino más bien, y se pone su "Varón Dandy", traje negro, camisa negra y una corbata clara y se va de "fieta" cada fin de semana, sólo, y eso es lo que él no sabe, a arrastrar su anacrónica, friki y cutre figura por los lugares más cutres, frikis y anacrónicos de Barcelona, en la creencia de que las mujeronas que le ponen la oreja y el hombro, cobrando las más de las veces, son unas inevitables fans que se rinden a las gracias, al arte, a la atracción varonil (será por el Varón Dandy) que tiene el "artista"...Él le dice a su mujer que va a cantar. Y es verdad: Va dando el cante por donde va....
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PS.-Vale, ¡¡ya me ha salído otro retrato de otro friki!!. Muchos de entre mis miles de lectores se preguntarán por qué no retrato alguna vez a alguien que merezca la pena, a un cliente ejemplar en lo positivo, que los hay, a alguien que destaque por su educación exquisita e interesante vida y milagros...Los hay, juro que los hay y los conozco....pero no dan el juego que dan los frikis, joder¡¡, Además, que no dude nadie que "son historias reales" y no me digan que estos ejemplares, aunque no estén en peligro de extinción, no merecen ser expuestos en una galería. No así la gente "normal", sin aristas que, precisamente por ello, no tienen mucha "chicha" para contar...Bueno, me esforzaré y el próximo retrato será de un tipo "normal", pero me adelanto con la pregunta: ¿Qué es un tipo normal?....
El bar de un pueblo, los bares en general, son una galería "zoocial" mejor que ninguna otra para observar y estudiar la fauna humana. Los estudiantes de psicología, de sociología, de antropología, deberían trabajar un tiempo en un bar. La gente se relaja, ingiera alcohol o no, y, se desinhibe como en ningún otro lugar sacando su verdadero yo, mostrando descarnadamente sus tendencias en lo político, en lo familiar, en lo social, en lo sexual, dejando ver a las claras si es prudente o un bocazas, si controla o se desboca, si es educado o un becerro asocial, si es un pusilánime o un buscapleitos, o un graciosillo cuentachistes (¡qué pesados, diosss¡¡..
Con los que gritan son a los que más odio), o si va de "caza", o si habla o ladra, o si es curioso o un cerdo, o si ríe o aulla como las hienas, o si es solvente o un parásito, si conoce su punto para dejar de beber, y de jugar, o se lanza por la pendiente sin frenos, imparable, incontrolado, a lo loco.
En este estudio, nada científico, por lo que no tengo a mano los porcentajes estadísticos exactos, me atrevería a afirmar que al menos la mitad de la población de este país no pide las cosas por favor, muchos ni saludan, usan de forma animal los servicios públicos, lo tiran todo al suelo, incluída las cenizas de sus cigarrillos aunque le plantes un cenicero en los mismísimos cuernos, gritan mucho, como posesos, necesitan pocos motivos para reir como un animal y, al hacerlo, se observa otro mal endémico de nuestra población: el de que acude poco al dentista, luciendo a las primeras de cambio sus enfermas encías o sus galopantes caries, lo que produce no poco asco y bastante desazón. Luego están los quemados, (malfollados diría yo, si este no pretendiera ser un análisis sesudo y profesional sin concesiones a las palabras de grueso calibre, nunca aconsejables), a los que se les alborota la bragueta a la que ven entrar por la puerta del bar un par de tetas, y a punto están de tener una intoxicación de testosterona. Y las mal folladas, (no sé si llamarlas así, me da un poco de cosa, pues no quisiera que se me tachara injustamente de machista, pero hay una figura femenina, la réplica del "macho quemado" y del "macho mal follado", que no podemos obviar en esta tesina. Tengan en cuenta que, en cualquier caso, solo hablo de un porcentaje de la población en estudio. Gracias) que nos obsequian a todos con sus rituales de hembras en celo, en el bar se sueltan definitívamente el pelo, y utilizan el palmito y se ponen a hacer monerías, y sonrisas estudiadamente falsas, a las primeras de cambio,
todo estudiado, todo falso, todo ensayado ante el espejo miles de veces, la caída de los ojos, el tono de la voz, el movimiento de cabeza para, teóricamente, situar el cabello rebelde en su lugar, la postura de las piernas sabiendo milimétricamente hasta donde se está enseñando, lo que el personal está viendo, aunque con un ensayado aire ausente parezca que no es consciente del efecto que está causando, la languidez, si es necesaria, estudiada, la suavidad estudiada del léxico, aunque a la siguiente copa ya hable como un carretero... en fín, con el encanto aprendido para ser encantadoras, con la "atracción" sexual preparada y ensayada, puesta artificialmente, con independencia de que luego sean, o no, buenas amantes....Si son de las que no controlan, al final alguien ha de recogerlas con una pala y llevarselas con el machito, el que tampoco controlaba, a dormirla, después de vomitarla.
En un bar la gente llora, discute acaloradamente, cuanta sus fracasos o sus éxitos, deprimido o pletórico. De los clientes habituales acabas sabiendo su vida, milagros y miserias, quién se la pega a quién y con quién, algunas veces coinciden todos los actores de la trama, algunos ignorando que todo el bar sabe lo que él, ella, es la única/o en no saber. Y coinciden los padres y los hijos que no se hablan, que dejaron de hablarse, de verse, por algún conflicto familiar, y asistes al espectáculo deprimente de ver como se ignoran, en un ejercicio que a mí se me antoja infrahumano, casi insoportable. Y coinciden los "ex", con las "ex", algunos aún se besan en el saludo, otros no se saludan, algunos otros aún se amenazan. Y coinciden
aquél que estuvo en la cárcel por tráfico de cocaina, o aquel otro por atraco a mano armada, con el cura del pueblo, el alcalde y dos guardias municipales que van a desayunar, y la victima de una agresión con el agresor, el estafador con el estafado, el niñato que va de "nazi" con el que va de "antinazi", el jubilado, al que no quieren en casa, que se duerme babeando en la mesa con la muchacha precoz que pretende sacar cigarrillos con catorce años, los proveedores encorbatados jugando a
simpáticos y cordiales con los borrachitos irredentos que administran, muy mal, sus pocos euros en la dosis diaria, perdidas ya todas las batallas....
El desfile, la galería es interminable, variopinta, diaria. No hay un habitat humano más en carne viva como el bar, a nadie le es posible ver y conocer tanta diversidad humana como en el bar, las universidades tendrían que poner sus cátedras en el bar, nadie conoce a sus semejantes como el que los observa en un bar....
Me voy al bar. Salud.
El Maki es un diablillo que siempre está sin blanca. Nunca se ha ganado la vida ni para financiarse el alcohol que se toma. Bajito, sesentón, expeón de albañil, exchulo de bar, expendenciero, exmujeriego, ahora vive con una exputa, tan acabada como él, y con la que se "explotan" mutuamente la pobre pensión por larga enfermedad del uno, los escasos ingresos que consigue la otra cuidando enfermos de noche. El Maki llama a la Noni "mi mujer", pero la Noni anda diciendo que lo tiene realquilado y nada más. Y es que parece que alguna vez compartieron la cama, cosa que para él, que no para ella, es definitivo y certifica la familiaridad de la relación.
Lo que más me llama la atención de este personaje es que yo, enemigo público número uno de la gente de ese perfil, le tengo cierta ley al Maki. No sé, llamalé solidaridad con el perdedor, quizás me ablande la veneración, muchas veces sumisa, que parece que me tiene...el caso es que me dejo contar sus exbatallitas, casi todas viejas mentiras fácilmente contrastables con la misma historia, contada también por él, en términos absolutamente distintos,según las cervezas que lleve... Y es el último caradura al que le tengo una cuenta abierta "hasta cuando cobre". Cuando cobra, los veinticinco de cada mes, siempre, invariablemente, viene contándome que su "mujer", su "verduga", la Noni, le ha "jodido la pasta", que sólo me podrá pagar una parte de la "pirula", que no me preocupe, que ya lo conozco, que él nunca me fallará....Oye, y yo, con la de tiros que tengo pegados y la de gente que, por menos, he puesto ya de patitas en la calle de una u otra forma por los mismos motivos, voy y se lo perdono, le echo un poco de bronca pero se lo perdono, le presiono, hago como que me enfado...¡¡y hasta el mes que viene¡¡.
Sólo se pone al día cuando canta un bingo, porque eso sí, dos veces al mes, la Noni y él, se ponen guapos, reunen todo el dinero de que disponen, incluso el que eventualmente le hayan podido adelantar en su banco... y se van al bingo. Normalmente a empeorar sus miserables economías, claro, pero el día que ""canta" un bingo, cuando se ve con un dinerillo extra, viene tirando de americana, alguna americana pasada de moda hace siglos, hace su paseillo triunfal hasta la barra lo más erguido de que es capaz, que ya no es mucho, invita a todo dios, y le paga al "tío José", yo, hasta el último euro, tirando indolentemente el billete de cien sobre la barra y pidiendo unas monedas para jugar a la máquina, donde perderá inevitablemente todo lo que lleve. Pero ese día le cambia hasta la expresión de la cara. Es difícil de definir, pero el normalmente sumiso Maki, cuando se ve con algo de dinero, hace unas caras que recuerdan a los "macarrones" canallas y malos de las películas. Creo que sería un gran canalla si tuviera dinero abundante.
Y el caso es que bueno no es. Ni ha sido nunca: Su exfamilia, exmujer y dos exhijos, estaban hartos de sus broncas y borracheras. Lo aguantaban, como aún aguantan tantas y tantos miserables al cabrón dictador egoista que tienen en casa, tantos sujetos machistas y egoistas que se gastan los ingresos familiares en alcohol, en el juego, en putas... y convierten la vida de los suyos en un infierno. Pero se lo iban perdonando, disimulaban como tantos otros. La gente "traga" mucho, hasta más allá de lo soportable y es mucho el miedo que esos canallas les saben transmitir a sus víctimas...
Pero un aciago día, para él, para toda su gente, los médicos le diagnosticaron al hijo, con unos dieciocho años, una grave enfermedad renal.... Pruebas, diálisis, más pruebas, necesitamos un riñón nuevo.Y héte aquí, fijaté qué prueba de fuego y qué circunstancia fatal, que le dicen al Maki que lo único seguro para salvar al hijo era que ÉL le traspasara uno de sus riñones, que era el único compatible, y que era urgente... SE NEGÓ¡¡....Tuvo que salir por piernas de aquella casa: Su exsumisa exmujer lo quería matar.
Ahora, cuando lo cuenta, dice que era imposible que el suyo fuera compatible, que él estaba por esas fechas mal de los riñones, que ceder uno significaba su muerte. Mentira:
Los médicos lo habían mirado muy bien. El cobarde egoista le negó su puto riñón al hijo.....(Hace poco que le traspasaron uno compatible cuando ya la diálisis le estaba matando, con poco más de treinta años)... A veces ve pasar desde los ventanales del bar a su exmujer, al exhijo, el del riñón, o a su exhija, con un nieto (aquí no cabe el "ex" porque nunca lo tuvo) que, ni se lo han presentado, ni puede soñar con acercarse a él. Por unos instantes parece derrumbarse, balbucea una maldición....y se pide otra copa. Fin del "derrumbe"..."Apúntamela hasta que cobre", tío José"....
¿CÖMO PUEDE HABER GENTE ASÍ?.
¿CÓMO PUEDEN MANTENERSE EN PÍE SIN QUE LA VERGUENZA, LA VACIEDAD VITAL, LAS ENTRAÑAS, SUS SUCIAS ENTRAÑAS EGOISTAS, LO TUMBEN?.
¿POR QUÉ LE DOY YO "VIDILLA" A ESE MONSTRUO?.
Mamporrero
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Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....