
Ser abuelo es.... ¿como te lo diría yo...?......:De pronto, casi sin darte cuenta de que ha pasado el tiempo y las circunstancias necesarias para que ocurra, la vida te da a estrenar una relación única, mágica, diferente por fascinante a todas las que has vivido hasta ahora, por muchas que hayas vivido, incluída la relación con los hijos. Ser abuelo es como volver a vivir la paternidad, pero esta vez, y eso la hace distinta y sublime, mucho más relajada, de una forma más sabia, lo que la hace más entrañable, sin las angustias que llevan consigo la responsabilidad directa por la seguridad, la educación, el horario, las pequeñas enfermedades de la criatura, sin la bisoñez del joven padre, demasiado pendiente de demasiadas cosas accesorias para degustar el sentimiento paterno en toda su intensidad.
Y, claro, al estar liberado de la parte angustiosa, de la responsabilidad directa, sólo te queda el disfrute,el placer de hacerle a la criatura todaslas concesiones que no te permitías con tus hijos porque creías que era malo para su educación, la complicidad transgresora con la nieta ante las normas de la "autoridad" que representan sus padres, tus hijos....Y es una gozada¡¡¡
Si tuviera que añadir algo, algo que fuera distinto a todo eso que digo más arriba, nada original y que deben andar diciendo todos los abuelos del mundo, es que yo no creo que el factor imprescindible para sentir toda esa jauría de grandes sentimientos hacia tus vástagos o los vástagos de tus vástagos, sea la "sangre". Ése tan cacareado "sangre de mi sangre" que les oigo siempre a padres y abuelos. No creo que sea tan importante que seas padre, abuelo o bisabuelo biológico de tus hijos, nietos o biznietos. Yo sí soy abuelo biológico de mi única nieta María, pero Maite, mi mujer, no lo es. Yo sí soy el padre biológico de José Ramón, el padre de María, pero no lo soy de mi hija Júlia. Y, eso es lo que trato de decir. Tendremos que buscar otras motivaciones distintas de las de la sangre para entender que es imposible distinguir la devoción que siento por Júlia con la que les profeso a José Ramón, Ángel o Quim, de la misma manera que es imposible distinguir una relación abuela-nieta biológicas de la que tienen Maite y María....Como si el sentimiento tribal, si se quiere nuclear, pero de grupo, le pudiera al de la pura consanguinidad....
Pero eso ya es filosofía y yo, que no soy filósofo si no un simple y alucinado abuelo, lo que quería decir es que adoro a mi nieta María y espero que me sigan llegando muchos más vástagos de mis muchos vástagos...No hay nada que se le parezca. Ni se le pueda comparar.