ABELARDO Y ELOISA
Abelardo fué un célebre filósofo y teólogo francés que, siendo un joven profesor de la catedral de Notre Dame de París, recibió el encargo del canónigo de la propia catedral, un tal Fulberto, de que diera clases a su sobrina Eloisa, una preciosa niña de diecisiete años a la que su tío cuidaba y preparaba con esmero y para la que tenía grandes planes, entre ellos la boda con un rico aristócrata. La muchacha, en esos momentos, ya sabía griego, latín y hebreo y con Abelardo se introducía en las disciplinas de teología y filosofía.
Introduce que te introducirás, Abelardo, bastante mayor que Eloisa y que además de profesor se dedicaba a la música en sus ratos libres y componía y cantaba bellas canciones que seducían a las muchachas y divertían a sus estudiantes, el típico y tópico seductor de la guitarra y las poesías, no tardaron en cometer el error de enamorarse hasta las trancas y convertir las clases privadas en dulces sesiones de pasión desenfrenada. En lugar de entre los libros, las manos de los amantes se cruzaban, felices, en unas gozosas y diarias manitas como bien se ve en este cuadro alusivo en el que, ya es mala suerte, también son sorprendidos por el tito Fulberto en plena clase de Anatomía:

Habían mantenido su amor en secreto entre los años 1117 y 1119. Además, parece que los condones escaseaban en la época, Eloisa queda embarazada.
Abelardo, acongojado, incluso acojonado, secuestra a Eloisa y la lleva a casa de su hermana en Le Pallet, donde la chica dió a luz a un niño al que llamaron Astrolabio.
Fulberto, los curas siempre tomándose a las mil maravillas los asuntos sexuales de los demás, no perdona a Abelardo y le manda a un grupo de matones que no se les ocurre otra cosa que castrarle mientras dormía.
Humillado, sintiendose un despojo humano, cuando consigue curar sus tremendas heridas físicas se mete a monje y manda a Eloisa que haga lo propio en un convento de Argenteuil. Ya no se volverían a ver jamás.
Historia verdadera que ha llegado hasta nuestros días a través de las cartas que se enviaron durante muchos años.
En ellas se va viendo como Abelardo paulatinamente y a pesar de que se carteó con su amada hasta su muerte, fué canalizando sus intereses y esfuerzos hacia la teología y las ciencias, sometiendo claramente sus pasiones carnales en los altares de la mística. Tanto, que incluso llegó a pensar que su mutilación había sido un castigo divino y así se lo decía a Eloisa en sus cartas.
Sin embargo, la pobre Eloisa, que nunca se resignó a la pérdida, maldijo siempre a todos, dioses incluídos, y todo lo que le separó de su amado, al que quiso desesperadamente durante toda la vida y aún después de la muerte de Abelardo, veintidos años antes de la propia. Sus cartas son las atormentadas testigos de su desesperación e impotencia. Murió siendo la abadesa del convento donde fué recluida tantos años atrás y desde allí movió los hilos, captación incluída de las cenizas de Abelardo, y consiguió que a su muerte, la enterraran junto a él en el cementerio parisino de Pêre Lachaise. Ése de abajo es el mausoleo de los desdichados amantes.

De su hijo Astrolabio poco más se sabe. Algunos dicen que la familia de Abelardo se lo cedió en adopción a unos nobles parisinos y que, ya convertido en un caballero, alguna vez fué a visitar a Eloisa al convento. Quizás fué él el que conservó las cartas e hizo llegar hasta nuestros días la trágica historia de amor de sus padres, hace ahora unos novecientos años.
A pesar de lo trágica, quizás por eso, preciosa historia de amor que hoy me apetecía plasmar aquí. Igual es la primavera y eso, vete tú a saber.
PS.-En su canción "pájaros de Portugal", Sabina hace un pequeño homenaje y referencia a los tristes protagonistas de esta historia.
PS2.-Le dedico la historia a mi hermana Eloisa que sé que me estará leyendo.



Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....