Casandra y sus complejos
Érase que se era una mujer llamada Casandra, princesa troyana hija de Príamo y Hécuba, a la que el dios Apolo, conocido y reconocido ligón, le puso los ojillos encima y le comenzó a tirar todos los tejos que sólo un dios bello y seductor puede lanzarle a una hermosa mujer. Pero ella, que sabía que Apolo era un mujerigo y un superficial vacilón del Olimpo, un !aquí te pillo, aquí te mato" de las galaxias, y que luego se olvidaba de sus promesas en caliente, se le resistía continuamente, hasta que el hombre, aunque divino, hombre al fín y al cabo, le prometió un don, el de la adivinación, si por fín se entregaba a sus requerimientos,.Vamos, que le concedería que fuera una adivina infalible si se iba con él a la era de Troya.
Ante una proposición semejante, la bella Casandra, que aún no se había dejado seducir, al menos comenzó a dejarse instruir por Apolo en las artes de las profecias, de las adivinaciones, algo que a la muchacha le llegó a encantar pero que orgullosa y, al parecer, muy poco sensible al encabronamiento de Apolo, sintiéndose tan dichosa e invulnerable con la gracia concedida, se olvidó del trato con el dios y se atrevió a desairarle, hasta el punto que le rechazó olímpica y definitívamente.
Algo que lamentaría el resto de sus días.
Apolo, que mucho dios del sol y muy ligón y tal y cual, pero que se tomó el rechazo de muy mala manera, decidió que no le arrebataría el ya concedido don de prever el futuro, de la adivinación, que la jodería mucho más si, conservándole éste, le arretaba el de la persuasión, de modo que pronosticara lo que pronosticase, aquello se cumpliría efectívamente, pero nadie iba a creer a Casandra, y la tomarían por una loca incluso cuando con el tiempo se fueran cumpliendo sus precisas advertencias. Para los demás ella ya no sería nada más que una vidente loca y patética, algo así como la patética Aramís Fuster, fíjate qué putada, casi tan patética como Rajoy (casi, porque tanto sería imposible ya que este ni acierta nunca ninguna de sus profecías de desastres y, además, ya nadie le hace caso, salvo unos cuantos tontos de los cojones (El alcalde de Getafe dixit) y muchos, la mayoría, ya lo tenemos por un ridículo y loco cenizo. "La Casandra de Pontevedra", le llaman algunos maliciosos.
A partir de ahí, como decimos, Casandra fué viendo como sus profecías, parece que se había especializado en las de las desgracias (como Rajoy), se cumplían inexorablemente pero, a la vez, comprobaba con horror que nadie las creía en ningún caso.
Nadie la creyó cuando adrvirtió que la desgracia se cerniría sobre la ciudad cuando su hermano Paris trajo a Helena, una mujer divinamente preciosa, y caprichito sexuar del apuesto Paris y a la sazón esposa de Melenao, rey de Esparta. Parece ser que la bella Helena accedió a ser raptada por el muchacho y, como advirtió Casandra, a la postre sería la causa nada menos que de la destrucción de Troya cuando los ejércitos aqueos vinieron a rescatarla.
Casandra también intentó en vano evitar que dejaran entrar a la ciudad al enorme caballo de madera (el famoso Caballo de Troya, vamos), que escondía en sus entrañas a los guerreros aqueos, y advirtió hasta la desesperación que se trataba de una trampa.....
....Como habrá adivinado mi sagaz lector (si, tú, el lector despistado que se ha perdido en este blog!!) nadie creyó a aquella loca (Apolo debió de disfrutar mucho del fruto de sus divinos y resentidos manejos). No sólo eso: Casandra, adivina que era de desgracias, adivinó que uno de los guerreros que habían entrado a la ciudad en la enorme panza de madera del caballo la iba a secuestrar con muy aviesas intenciones y, horrorizada ante lo que se le venía encima, intentó huir. Pero el destino no entiende de profecías ( si entendiera no se cumpliría) y en forma de Ayax, que así se llamaba el guerrero aqueo y que había quedado prendado de su belleza, otro, la alcanzó en el templo de Atenea y allí mismo la violó.
Dicen las crónicas que la estatua de Atenea, escandalizada ante la afrenta de la violación de una troyana en su propio templo, comenzó a retumbar hasta llamar la atención de varios guerreros troyanos que, que no se acabe la fiesta de la violencia, lapidaron allí mismo al violador.

Áyax y Casandra por Solomon Joseph Solomon , 1886. Ayax no lo sabía, pero, ahí, que acababa de violar a la desdichada Casandra y se sentía poderoso y encantado de conocerse, iba a ser lapidado unos instantes después por unos guerreros troyanos.
Pero la suerte de nuestra desdichada protagonista estaba echada y, finalmente fué capturada por los aqueos y entregada como concubina a Agamenón, famoso héroe cuyas aventuras fueron contadas para la eternidad por Homero en su no menos famosa Ilíada.
Agamenón también se enamoró de Casandra, para su desgracia la muchacha era irresistible, pero parece ser que ella, no me extraña después de tantas violaciones, desprecios y humillaciones, tampoco estaba por la labor y se limitó a resignarse en su papel de concubina, no tenía más remedio, presa para siempre de la resignación y un tremendo vacío interior que le amargaba profundamente (algo que actualmente llamarían depresión, moderna enfermedad que entonces aún no se había inventado ya que nadie la necesitaba para las bajas laborales).
Parece ser, aunque las crónicas rosas de la época admiten otras versiones (ya se sabe que los paparazzis huelebraguetas no aciertan casi nunca) , Agamenón, la dejó embarazada de gemelos, Telédamo y Pélope y dicen que eso fué lo que la reconcilió con el mundo, hasta que su destino fatal y su fatídico don de la adivinación, le volvió a jugar una mala, definitivamente mala, pasada:
Le dijo a Agamenón que tenía una clara visión de lo que les iba a pasar a ambos, a él y a Casandra, le advirtió que su esposa legítima Clitemnestra y el amante de ésta Egisto les tenderían una trampa mortal , le dijo que el destino de ambos era morir a manos de los dos amantes y, para desesperación de la desdichada Casandra y el propio Agamenón, este no la creyó, despreció sus consejos y no hizo nada para evitar la tragedia.
Los dos, efectívamente, murieron a manos de Clitemnestra y Egisto. Dicen que Egisto, además, menuda perla el jodío, con el tiempo mataría también a los dos hijos de Casandra y Agamenón, ya de mayores y por intereses sucesorios.
Así acabó la historia de la adivina Casandra, una hermosa mujer que lo tenía todo para ser feliz y fué una desgraciada. Lo tenía todo, menos suerte, algo que se llevó casi en exclusiva otra diosa mitológica, la diosa Fortuna.
Por otro lado, la moraleja es que parece que se puede hacer muy poco por reorientar tu destino, todo vez que, aunque lo preveas, es inexorable y no va a cambiarlo, ni para bien ni para mal, el hecho de tener la precognición.
Otra moraleja es que siempre hay que ser muy cauto con los regalos de los dioses. Puedes ser dotado de riquezas, inteligencia, belleza, ser la persona más deseada, la más admirada que, como se te ponga de punta un dios, no digamos un hombre, que de estos hay más, machista y cabrón, o una mujer feminista y cabrona, que haberlas haylas, te puede arruinar tremendamente la vida.
PS.-Por lo que he leído por aquí y por allá, el concepto ficticio "Sindrome de Casandra" se usa en psicología para describir a quienes creen que están adivinando lo que va a pasar en algún campo concreto pero sienten una tremenda impotencia que les consume porque están seguros que, en todo caso, no van a poder evitarlo. Hay gente pa tó.
De una forma más sofisticada, también en psicología, parece ser que el diagnóstico del Sindrome de Casandra se le hace a una persona que se pasa la vida prediciendo desgracias y, en un fenómeno que llaman "profecía autocumplida", hay probabilidades, sucede de hecho, que algunas de esas profecías se cumplen efectívamente, más que nada por la predisposición y la propia actitud negativa del Rajoy..paciente en cuestión.
De la misma manera, también son diagnosticados con el sindrome Casandra a la gente (últimamente mucho economista y mucho político tontorrón) que acaban acomplejados porque nadie se cree sus predicciones, casi siempre catastrofistas. El economista del PP Montoro es el caso conocido más grave.







Bienvenido a mi blog, a mi casa, que es la tuya. Aquí iré poniendo cosas que me gusten de las que vea por ahí, o "vomitando" lo que a mí me salga de las tripas, o de las meninges, como le sale a esa simpática calabaza, y que no tiene que ser necesariamente ofensivo....